Esta noticia ha generado una gran indignación entre los vecinos de Valencia, no solo por la magnitud de los daños, sino por la aparente «impunidad» que supone una puesta en libertad tan rápida.
Libertad provisional para el presunto incendiario de Patraix tras calcinar 32 vehículos
El Juzgado de Instrucción en funciones de guardia ha decretado la libertad provisional para el hombre de 45 años detenido como presunto autor de un incendio en cadena que, la madrugada del pasado martes, sembró el caos en el barrio de Patraix. A pesar de la gravedad de los daños —18 contenedores y 32 vehículos afectados—, el arrestado ha abandonado las dependencias judiciales apenas 24 horas después de su detención.
Los hechos: Una madrugada de fuego en Jerónima Galés
Alrededor de las 04:30 horas, varias llamadas al 091 alertaron de un individuo prendiendo fuego de forma sistemática en la calle Jerónima Galés. Al llegar, las patrullas de la Policía Nacional se encontraron con un escenario dantesco: una hilera de fuegos que se propagaban rápidamente de los contenedores a los coches estacionados.
El sospechoso fue localizado en las inmediaciones con indicios que, para la policía, resultan incriminatorios:
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Manos manchadas de hollín.
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Posesión de un mechero.
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Una botella de alcohol (que el detenido afirma era para consumo propio, pero que pudo actuar como acelerante).
El Contexto: ¿Por qué está en libertad?
La decisión judicial ha provocado desconcierto entre los afectados, pero se fundamenta en varios pilares del derecho penal español que explican este escenario:
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Ausencia de testigos directos: En el momento de la puesta a disposición judicial, no constaban declaraciones de personas que lo vieran iniciar el fuego físicamente. La detención se basa en indicios (hollín y proximidad), que deben ser probados en juicio.
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Atenuantes potenciales: El detenido presentaba síntomas evidentes de embriaguez. En el código penal, el estado de intoxicación puede considerarse un atenuante o incluso eximente incompleta, lo que reduce la percepción de riesgo de fuga o peligrosidad inmediata para el juez.
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El domicilio en San Marcelino: El juez ha limitado la orden de alejamiento a 500 metros. Ampliar este radio habría obligado al sospechoso a abandonar su propia vivienda, una medida cautelar considerada desproporcionada en esta fase de la instrucción para alguien con domicilio conocido y sin riesgo de fuga aparente.
Balance de daños y malestar vecinal
El saldo del ataque es uno de los más graves registrados en la ciudad en los últimos años en un solo incidente vandálico:
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32 vehículos dañados (muchos de ellos siniestro total).
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18 contenedores destruidos, con el consiguiente daño al mobiliario urbano y fachadas colindantes.
La paradoja de la medida: Los vecinos critican que la orden de alejamiento solo protege la calle Jerónima Galés. Al residir el presunto autor en el barrio colindante de San Marcelino, existe el temor de que la conducta pueda repetirse en zonas no cubiertas por la restricción judicial.
Claves de la investigación
La Policía Científica trabaja ahora en el análisis de las cámaras de seguridad de los comercios cercanos para obtener la prueba definitiva: una imagen del sospechoso iniciando la combustión. De confirmarse la autoría, el hombre podría enfrentarse a penas de prisión por delitos de daños y, dependiendo de la cercanía de las llamas a las viviendas, un posible delito de incendio con riesgo para las personas.
Silencio sepulcral del Ajuntament de Valencia
Lo más extraño del suceso es que ninguna red social municipal hace mención al suceso, ni siquiera la Alcaldesa maría José catalá ha mostrado su preocupación ni ha dado ánimos en público a los vecinos afectados.
Ni siquiera la cuenta de Bomberos del Ajuntament de Valencia o de Policía Locald e Valencia en redes sociales hace mención alguna, que se ha convertido en una cuenta de disney, fantasía y fotos de Juan Carlos Caballero y de la alcaldesa, negando una realidad en la ciudad: la inseguridad.
Negar un problema sólo lo acrecenta y causa problemas mayores en el futuro y negar de la información de los hechos a los ciudadanos es directamente pensar que los ciudadanos y la prensa somos corderitos y que no nos llegará la información, algo impensable para el siglo XXI de un Ajuntament cada vez más convertido en Las memorias, fábulas y cuentos de María José Catalá y su mundo irreal…
Eso sí, con su ejército de asesores que están teléfono en mano en cada acto, eso sí, pagados con el dinero de todos, tanto Juan Carlos Caballero como maría José Catalá tienen el mejor book posible de posados y fotografías, ahora contar la realidad de la ciudad parece no interesa…




