ÁMSTERDAM – El rugby español ha derribado el último muro que le separaba de la gloria continental. En una tarde gélida en los Países Bajos, pero de un calor humano inmenso para la expedición castellano-leonesa, Castilla y León Iberians se proclamó campeón de la Rugby Europe Super Cup. Lo hizo con una autoridad que roza la perfección, invicto en su trayectoria y con una exhibición de rugby total que deja claro que el relevo en el trono europeo es una realidad palpable.
Un inicio de campeón: El golpe sobre la mesa
No hubo tiempo para el tanteo ni para el respeto excesivo que suelen dictar las finales. Apenas habían transcurrido noventa segundos cuando Iberians activó su maquinaria de precisión. Una combinación eléctrica por el flanco derecho, nacida de las manos de Martiniano Cian y continuada por Beltrán Ortega, permitió que Tani Bay se zambullera en la zona de marca. Aunque la transformación no encontró los tres palos, el mensaje estaba enviado: Iberians no venía a Ámsterdam a participar, sino a gobernar.
Pese a que el conjunto luso intentó responder a través del pie de Domingos Cabral, quien recortó distancias en el minuto 12 (5-3), la superioridad estratégica de los españoles fue aplastante. En lugar de conformarse con el intercambio de patadas, Iberians demostró una ambición voraz. Renunciaron a tiros a palos cómodos para buscar la touche, una apuesta que dio sus frutos cuando el maul castellano empujó con la fuerza de toda una región hasta que Vicente Boronat posó el segundo ensayo de la tarde.
La melé como martillo pilón
La primera mitad fue un monólogo de dominio en las fases estáticas. La melé española, liderada por Calzón, Ovejero y Aduriz, asfixió a la delantera de Lusitanos, provocando infracciones constantes. Iñaki Mateu no perdonó desde el tee para ampliar la renta a 13-3.
La sentencia virtual llegó antes del descanso. Tras una recuperación en campo propio, una patada táctica magistral de Bay —el MVP silencioso del encuentro— permitió que el segunda línea Pablo Guirao culminara una transición vertiginosa. Al descanso, el 18-3 y una tarjeta amarilla al número 8 luso dejaban el escenario listo para el alirón.
Un vendaval imparable en la reanudación
Si Lusitanos esperaba una tregua, se encontró con una tormenta. Ni siquiera la sensible baja por lesión de Hugo Pichardie frenó la inercia ganadora. De hecho, fue su sustituto, el experimentado John Wessel Bell, quien sentenció el choque tras una secuencia de pases de alta escuela que desmanteló la zaga portuguesa.
Los ensayos se sucedieron como piezas de un dominó que cae: Beltrán Ortega golpeó de nuevo en el minuto 47 y, poco después, la presión asfixiante de Iberians forzó un ensayo de castigo que elevaba el marcador a un humillante 35-3. El partido se convirtió entonces en una celebración de la «escuela española», con Martiniano Cian firmando la jugada del torneo: una acción individual llena de quiebros y potencia que puso el 42-10 en el luminoso.
Un título para la posteridad
Aunque Alfonso Tapadinhas maquilló el resultado para los portugueses en los instantes finales, la suerte estaba echada. Con el pitido final, el 42-17 definitivo selló una campaña inmaculada. Iberians no solo ha ganado un trofeo; ha tomado el relevo de Black Lion, el gigante georgiano que parecía inalcanzable, y ha consolidado un proyecto que combina talento local con piezas internacionales de primer nivel.
Castilla y León Iberians entra hoy en la élite continental. Es el triunfo de la regularidad, del trabajo en la base y de una franquicia que, en Ámsterdam, decidió que ya era hora de hacer historia.
FICHA TÉCNICA
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CyL Iberians (42): Calzón, Ovejero, Aduriz, Guirao, Urraza, Foulds, Triki, Boronat, Bay, Vinuesa, Aira, Mateu, Pichardie, Cian, Ortega. (Sustitutos: Del Hoyo, Gómez, Moreno, Borraz, Saleta, Infer, Gil, Bell).
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Lusitanos (17): Vicente, Fernandes, Souto, Costa, Nunes, Ruiz, Baptista, Monteiro, Lucas, Cabral, Cardoso Pinto, Liborio, Leite, Coutts, Marques. (Sustitutos: Bardziy, Ferreira, Tapadinhas, L. Pereira, T. Pereira, Amado, Bacon, R. Marques).
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Incidencias: Final de la Rugby Europe Super Cup 2025/26. Disputada en Ámsterdam ante un nutrido grupo de aficionados españoles.



