VALENCIA – Este 4 de febrero marca un antes y un después en la historia reciente del patrimonio valenciano. Se cumple exactamente un año desde que la Alquería Zarzo-Bonora, una joya de la arquitectura rural situada en el corazón de Benimaclet, fuera rescatada del olvido para iniciar una transformación que hoy la sitúa como el referente cultural de l’Horta.
Lo que hoy es un espacio lleno de vida, hace apenas doce meses era una estampa de decadencia. El inmueble se encontraba en un estado avanzado de ruina, marcado por la ocupación ilegal y el deterioro estructural. Sin embargo, un acuerdo estratégico cambió su destino: la propietaria del terreno, la promotora Metrovacesa, realizó una cesión temporal a la Asociación Cultural L’Horta de Valéncia, depositando en la sociedad civil la responsabilidad de salvar este enclave emblemático.
Un esfuerzo colectivo por la dignidad histórica
La recuperación no fue tarea sencilla. Durante meses, los miembros de la asociación se embarcaron en un desafío titánico de limpieza, vaciado y restauración. «No se trataba solo de pintar paredes, sino de devolverle la dignidad y la función social a un espacio que es parte de nuestra memoria colectiva», señalan desde la organización. Los trabajos se realizaron bajo una premisa innegociable: el respeto absoluto por la identidad histórica de la alquería.
Este esfuerzo voluntario culminó el pasado 6 de septiembre, cuando las puertas se abrieron oficialmente a la ciudadanía. Desde aquel día, la Alquería Zarzo-Bonora dejó de ser un edificio vacío para convertirse en un organismo vivo, integrándose plenamente en el tejido social de Valencia.
El epicentro de la tradición
En su primer año de gestión, el balance es abrumador. La alquería ha logrado lo que muchas instituciones públicas persiguen durante décadas: conectar las raíces más profundas del pueblo valenciano con las nuevas generaciones. A través de una programación cultural diversa y completamente gratuita, el espacio ha acogido:
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Recreaciones tradicionales: Como el emotivo albaet.
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Música y folklore: Conciertos de música valenciana, rondallas y bailes tradicionales que han llenado de sonido los muros centenarios.
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Divulgación: Charlas culturales y encuentros etnográficos de alto nivel que ponen en valor la historia de l’Horta.
Un modelo de gestión para el futuro
El éxito de la Zarzo-Bonora trasciende lo cultural; se ha convertido en un caso de estudio sobre la colaboración público-privada y asociativa. Demuestra que, cuando el tejido social recibe las herramientas y la confianza de la iniciativa privada, es capaz de gestionar el patrimonio de forma más ágil y cercana al ciudadano que las estructuras burocráticas tradicionales.
Desde la Asociación Cultural L’Horta de Valéncia, el sentimiento es de gratitud pero también de ambición. Expresan su firme deseo de continuar con esta labor durante muchos años más, protegiendo no solo un edificio de ladrillo y adobe, sino la identidad misma de una ciudad que se niega a dar la espalda a su huerta. La Alquería Zarzo-Bonora es, hoy más que nunca, un patrimonio recuperado para el presente y blindado para el futuro de Valencia.





