Los bañistas denuncian que la peligrosa pendiente, surgida tras las obras de regeneración, impide el acceso al agua y obstaculiza el trabajo de los socorristas
SUECA (Ribera Baixa). — Una semana después de que concluyeran los esperados trabajos de regeneración de la costa, la playa de Motilla, en el municipio valenciano de Sueca, se ha convertido en el escenario de una profunda polémica. Los bañistas que acudieron a la zona este sábado se encontraron con una estampa completamente inesperada y peligrosa: un abrupto desnivel de un metro y medio de altura que se extiende a lo largo de 400 metros de línea de playa.
Este «muro» de arena ha transformado radicalmente la fisonomía del litoral, generando serios problemas de accesibilidad y seguridad que han encendido las alarmas entre los usuarios y los equipos de salvamento.
Un peligro para la accesibilidad y el baño
Las quejas de los usuarios no se han hecho esperar. La pronunciada pendiente dificulta enormemente el acceso al mar, convirtiéndose en una barrera infranqueable para las personas de edad avanzada o con movilidad reducida. Lo que debía ser una jornada de descanso se ha transformado en una yincana de riesgo para los bañistas, quienes aseguran que la inestabilidad de la arena en ese punto propicia caídas y resbalones.
Socorristas «a ciegas»
La situación no solo afecta a los veraneantes; el cuerpo de salvamento y socorrismo de la playa ha manifestado su enorme preocupación. El desnivel actúa como una pantalla visual que impide realizar las tareas de vigilancia con normalidad.
«Es un impedimento grave para nosotros porque no podemos ver a los bañistas que están al otro lado del corte desde la torre de control», advierte la socorrista Berta López, señalando el punto ciego que genera esta imprevista topografía.
Movilización vecinal: exigen espigones
Ante la gravedad de la situación, los residentes de la zona han decidido pasar a la acción. El barrio se ha organizado rápidamente constituyendo una asociación para canalizar las protestas y exigir soluciones definitivas a la administración.
Los vecinos critican que las tareas de aportación de arena son insuficientes si no se complementan con infraestructuras de retención. Vitaly Vifert, portavoz de la recién creada Asociación de Vecinos de Las Palmeras y Motilla, ha sido tajante al respecto:
«Lo que queremos es que pongan espigones. Es la única manera de fijar la arena y evitar también los problemas de turbidez, porque el agua aquí siempre está oscura debido a las corrientes y los derrames».
El conflicto ya tiene fijada una fecha clave en el calendario: el próximo martes, representantes vecinales se reunirán con los líderes municipales del Ayuntamiento de Sueca para abordar el problema de urgencia y exigir un plan de choque que devuelva la seguridad y la accesibilidad a este tramo de la costa de la Ribera Baixa.
Como ya sucediera en otras playas regeneradas desde hace años, la naturaleza elimina parte de la misma mucho antes de lo esperado, ya que el Ministerio no ha efectuado ninguna medida correctora que permita retener esa arena, Así, playas como la regenerada más al norte del Saler han perdido ya casi el 40% de la aportación de arena en tan sólo un par de años, al carecer de medidas que rebajen la fuerza del oleaje y retenga la arena aportada, el «treball de matalafer» una vez más, que en el caso de Sueca se ha visto en tan sólo unas semanas.



