El Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) coordina un ambicioso proyecto europeo que desarrollará nuevas herramientas para restaurar ecosistemas afectados por inundaciones. La Albufera de Valencia será uno de los tres escenarios donde se probarán tecnologías basadas en inteligencia artificial, sensores inteligentes y soluciones naturales para eliminar contaminantes y acelerar la recuperación ambiental tras episodios como la DANA de 2024.
El Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) lidera Flowsafe, un proyecto financiado por el programa Horizonte Europa 2021-2027 que busca desarrollar un nuevo modelo de restauración ambiental para ecosistemas degradados por inundaciones.
La iniciativa combinará biotecnología, soluciones basadas en la naturaleza, sensores inteligentes e inteligencia artificial con el objetivo de recuperar de forma más rápida y eficaz espacios naturales afectados por fenómenos meteorológicos extremos.
La Albufera, uno de los principales escenarios del proyecto
Uno de los casos de estudio será la Albufera de Valencia, gravemente afectada por la entrada masiva de agua y contaminantes durante la DANA de octubre de 2024.
Junto al humedal valenciano, el proyecto también trabajará en:
- La subcuenca del río Kaczawa, en la región polaca de Silesia.
- La subcuenca del río Meza, en la región eslovena de Carintia.
Estos tres enclaves representan diferentes ecosistemas europeos y permitirán comprobar cómo funcionan las soluciones desarrolladas en distintos escenarios climáticos y ambientales.
Recuperar ecosistemas contaminados tras las inundaciones
Las inundaciones no solo provocan daños materiales.
También arrastran y mezclan contaminantes presentes en suelos y sedimentos, generando nuevas amenazas para la biodiversidad y para la salud de las personas.
Según explica la investigadora del Instituto de Agroquímica y Tecnología de Alimentos (IATA-CSIC) y coordinadora del proyecto, Marta Arroyo, las riadas movilizan sustancias que normalmente permanecen retenidas en el terreno, creando mezclas complejas difíciles de eliminar mediante los sistemas convencionales de restauración.
Por ello, Flowsafe pretende desarrollar herramientas capaces de adaptarse a las características de cada territorio y acelerar la recuperación de estos espacios.
Inteligencia artificial para anticiparse a futuras inundaciones
Uno de los aspectos más innovadores del proyecto será el empleo de inteligencia artificial.
En las zonas piloto se instalarán sensores inteligentes y sistemas de observación que recogerán información en tiempo real sobre el estado del agua y los sedimentos.
Todos esos datos alimentarán un modelo de IA capaz de:
- Detectar los contaminantes prioritarios tras una inundación.
- Evaluar el riesgo ambiental.
- Diseñar estrategias de restauración adaptadas a cada ecosistema.
- Ayudar a las administraciones a planificar actuaciones con mayor rapidez.
Los investigadores esperan que esta tecnología permita reducir hasta un 50 % el tiempo necesario para preparar las intervenciones después de una riada.
Actuar sobre el agua y los sedimentos
La plataforma desarrollada por Flowsafe trabajará tanto sobre la columna de agua como sobre los sedimentos, donde suelen concentrarse buena parte de las sustancias contaminantes.
Entre los compuestos que pretende eliminar figuran:
- Metales y metaloides.
- Microplásticos.
- Restos de medicamentos.
- Pesticidas.
- PFAS, conocidos como «contaminantes eternos».
- Hidrocarburos aromáticos policíclicos procedentes de procesos de combustión.
El sistema combinará microorganismos, vegetación y nuevos materiales para favorecer la descontaminación de forma natural.
Un objetivo europeo para 2050
Flowsafe se enmarca en la estrategia europea de restauración ambiental, que pretende que el 90 % de los hábitats degradados de la Unión Europea estén en proceso de recuperación antes de 2050.
Los responsables del proyecto estiman que la plataforma podrá aplicarse en unas 20.000 hectáreas repartidas entre 20 espacios naturales de alto valor ecológico, logrando eliminar más del 80 % de las mezclas de contaminantes presentes en las zonas restauradas.
Además, el proyecto incorpora criterios de sostenibilidad, viabilidad económica, impacto social y participación ciudadana para facilitar que las soluciones desarrolladas puedan ser adoptadas por las administraciones responsables de la gestión ambiental.
Un consorcio internacional coordinado desde España
El proyecto estará activo hasta 2030 y cuenta con un presupuesto cercano a 4 millones de euros.
Además del CSIC, participan entidades de España, Polonia, Eslovenia, Grecia, Austria y Suecia, entre ellas la Universitat de València, la Universidad de Burgos, Global Omnium, el Swedish Environmental Research Institute (IVL) y diversos centros de investigación y organismos especializados en gestión del agua y restauración ambiental.
Con esta iniciativa, el CSIC aspira a desarrollar una herramienta que ayude a Europa a responder de forma más eficaz a los efectos del cambio climático, mejorando la recuperación de humedales y otros ecosistemas tras inundaciones cada vez más frecuentes e intensas.
















