Madrid / Yebes — En un acontecimiento astronómico sin precedentes en casi un siglo, el eclipse total de Sol prometía ser una fiesta pública de la ciencia y la divulgación. Sin embargo, para los vecinos de Yebes (Guadalajara) y los miles de aficionados que esperaban contemplarlo desde uno de los mejores enclaves del país, la luz no la tapará solo la Luna: lo hará el despliegue del Ejecutivo. El Observatorio Astronómico de Yebes ha sido blindado y cerrado al público general para uso y disfrute prioritario del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y su comitiva.
La decisión de clausurar unas instalaciones de titularidad pública financiadas con el dinero de todos los contribuyentes para convertir la observación científica en un evento reservado representa un claro episodio de privilegio gubernamental.
Un puente aéreo VIP: el peaje medioambiental y económico del Falcon
La interrupción del descanso estival del presidente en el palacio de La Mareta (Lanzarote) para esta «escapada» astronómica deja al descubierto un coste económico y ecológico desproporcionado:
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Cadena logística de 4 vuelos: Para que Sánchez pueda presenciar los escasos minutos de penumbra sobre la Alcarria y regresar a sus vacaciones, la aeronave militar Dassault Falcon 900 de la Fuerza Aérea deberá realizar cuatro trayectos.
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Posicionamiento/recogida: Vuelo de la base de Torrejón a Lanzarote.
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Traslado de ida: Vuelo de Lanzarote a Madrid con el presidente.
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Traslado de vuelta: Retorno del presidente de Madrid a Lanzarote tras el fenómeno.
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Reposicionamiento final: Regreso del Falcon de Lanzarote a su base operativa en Madrid.
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Análisis del coste: Con un coste estimado de unos 5.600 a 6.000 euros por hora de vuelo para este tipo de aeronave militar (incluyendo combustible JET A-1, mantenimiento, tasas operativas y personal), los cuatro trayectos interinsulares e peninsulares sumarán más de 10 horas de vuelo acumuladas. La factura final para el erario público superará holgadamente los 60.000 euros únicamente en concepto de transporte aéreo.
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Incoherencia ecológica: Mientras desde el Gobierno se promueve la neutralidad de carbono y se penalizan las emisiones de los ciudadanos, el capricho presidencial inyectará en la atmósfera decenas de toneladas de CO2 innecesarias, dinamitando cualquier discurso de sostenibilidad y transición ecológica.
Cierre al ciudadano y tufo a propaganda
«El eclipse durará poco más de dos minutos, pero la factura de la ostentación presidencial la pagará el ciudadano durante años.»
Resulta desgarrador comprobar cómo, bajo el pretexto de la «seguridad» y la «representación institucional», la ciudadanía queda relegada a ver el eclipse desde las cunetas o los cerros colindantes, mientras las instalaciones científicas más avanzadas del Instituto Geográfico Nacional se convierten en un mirador privado para altos cargos.
El despliegue logístico y el uso discrecional de los recursos del Estado convierten un hito científico histórico en un escaparate de soberbia institucional. Trazar una diagonal en el mapa de España a bordo del Falcon solo para mirar al cielo, cerrando el paso a la gente de a pie y generando un gasto desorbitado, deja en evidencia las prioridades del Ejecutivo: el interés público cede paso al espectáculo privado.
Traslado a Yebes (Guadalajara) para fiesta privada de Sánchez
A esto cabe sumar que desde la Base aérea de Torrejón de Ardoz está previsto que el presidente y su acompañante cojan un helicóptero de la fuerza aérea hasta una zona cercana al observatorio, desde donde partirá en una comitiva de coches y decenas de guardias civiles y policías. Una vez en el Observatorio de Guadalajara la zona se custodiará por decenas de agentes y se cerrará para una fiesta institucional para 25 invitados, «la casta política» del presidente, y después otra vez camino de vuelta, una comitiva de vehículos hasta el helicóptero, helicóptero a Torrejón de Ardoz y de nuevo el falcon hacia Canarias…
El coste estimado de todos los viajes de mañana de Sánchez se estima en cerca de 95.000€…



