La cueva de Macastre supera ya los 4.000 ejemplares y alberga ocho especies autóctonas, algunas en peligro de extinción, confirmando el éxito del plan de conservación de la Generalitat Valenciana.
VALÉNCIA. Las políticas de conservación y la gestión activa de las cavidades subterráneas en la Comunitat Valenciana están dando sus primeros frutos consolidados. La cueva de Macastre, ubicada en la comarca de la Hoya de Buñol, se ha convertido en el máximo exponente de esta recuperación ambiental: su colonia de murciélagos se ha cuadruplicado en tan solo una década, alcanzando en la actualidad una población superior a los 4.000 ejemplares.
El éxito registrado en Macastre no es fruto del azar, sino de la estrategia de protección de refugios subterráneos impulsada por la Generalitat Valenciana. La instalación de cerramientos especializados —diseñados para impedir la intrusión humana sin interferir en el vuelo de los quirópteros—, la regulación del acceso durante los periodos críticos de cría y la restricción del turismo de aventura no controlado han transformado esta cavidad en un santuario biológico clave para la región.
Un refugio estratégico de biodiversidad
La cueva de Macastre destaca no solo por la cantidad de individuos, sino por su extraordinaria riqueza taxonómica. En su interior cohabitan hasta ocho especies diferentes de murciélagos autóctonos, entre las que se encuentran ejemplares amenazados e inscritos en el Catálogo Valenciano de Especies de Fauna Amenazada bajo la categoría de «en peligro de extinción».
Entre las especies presentes sobresalen:
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Murciélago cueva (Miniopterus schreibersii): Una especie gregaria especializada en grandes cavidades, fundamental para los flujos migratorios locales.
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Murciélago ratonero grande (Myotis myotis): Habitante habitual de las zonas subterráneas que destaca por sus hábitos cazadores a baja altura.
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Murciélago de herradura mediterráneo (Rhinolophus euryale): Altamente vulnerable a las molestias humanas en sus lugares de reposo.
Un pilar invisible para los ecosistemas y la agricultura
Más allá de su valor intrínseco en materia de biodiversidad, la consolidación de estas colonias representa un beneficio directo para el entorno rural e hidrológico de la provincia. Los murciélagos actúan como un servicio ecológico fundamental:
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Control biológico de plagas: Un solo ejemplar es capaz de consumir entre 2.000 y 3.000 insectos por noche. Esto incluye plagas agrícolas de gran impacto para los cultivos locales y vectores de enfermedades como los mosquitos.
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Reducción de fitosanitarios: Su actividad depredadora nocturna minimiza la necesidad de aplicar pesticidas químicos en los campos agrícolas colindantes.
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Equilibrio trófico: Mantienen la salud de los bosques y zonas húmedas regulando las poblaciones de invertebrados.
Con el caso de Macastre como modelo de éxito, la red de refugios protegidos de la Generalitat demuestra que la combinación de investigación científica, restricción de usos lesivos y protección física de las cavidades es la vía más eficaz para garantizar la supervivencia de estos mamíferos alados esenciales para la salud ambiental valenciana.



