La entidad reclama priorizar a los usuarios vulnerables, revisar las carreteras convencionales y evaluar la eficacia real de las políticas de prevención
VALÉNCIA / SOCIEDAD
Valencia, octubre de 2026 — El balance de siniestralidad vial correspondiente al ejercicio 2025 ha encendido las alarmas de las organizaciones de seguridad vial. En España se registraron un total de 1.775 personas fallecidas en accidentes de tráfico —apenas diez menos que el año anterior—, mientras que la cifra de heridos hospitalizados ascendió hasta los 9.888.
Ante este escenario de estancamiento en el número de muertes y repunte de lesiones graves, la entidad Valores que Unen ha hecho un llamamiento urgente a las administraciones públicas para actuar con firmeza y rigor, solicitando revisar la eficacia real de las medidas actuales para evitar que los siniestros se sigan produciendo.
«Detrás de cada cifra hay una persona, una familia y una vida que merece ser protegida», señalan desde Valores que Unen, destacando la necesidad de ir más allá del mero recuento numérico de víctimas.
Las cinco prioridades de actuación urgente
Para revertir la tendencia actual, la entidad propone una hoja de ruta centrada en cinco ejes estratégicos:
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Protección a usuarios vulnerables: Peatones, motoristas, ciclistas y usuarios de vehículos de movilidad personal (VMP) requieren medidas adaptadas a sus riesgos reales, con especial foco en entornos urbanos e intersecciones.
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Revisión e inversión en carreteras: Dado el elevado número de salidas de vía y la mortalidad en carreteras convencionales, la organización insta a priorizar la conservación del firme, el diseño seguro de las vías, la eliminación de obstáculos y la mejora de los sistemas de contención adaptados a motoristas.
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Evaluación de la eficacia preventiva: Exigen analizar de forma transparente los resultados de las campañas, la formación vial, la vigilancia y los controles para potenciar aquellas actuaciones con verdadero impacto positivo.
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Plan de choque contra las lesiones graves: Señalan que el éxito de la seguridad vial no debe medirse solo por la cifra de fallecidos; el aumento de ingresos hospitalarios demuestra la urgencia de mitigar la gravedad de los impactos.
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Coordinación y rendición de cuentas: Demandan a las instituciones calendarios claros, indicadores medibles y objetivos precisos que garanticen el seguimiento de las inversiones y proyectos.
Una responsabilidad compartida
Desde Valores que Unen defienden un modelo de seguridad vial basado en la corresponsabilidad: si bien las conductas individuales al volante son determinantes, la calidad de las infraestructuras, el diseño de las vías y la eficacia de las políticas públicas juegan un papel decisivo.
La organización concluye que la seguridad vial no admite respuestas únicas ni aislamientos institucionales, requiriendo un enfoque integral basado en la prevención, infraestructuras seguras, formación continua, cumplimiento normativo y evaluación continua.



