La sequía y las temperaturas elevadas han retrasado la aparición de setas en la Tinença de Benifassà, uno de los principales atractivos del turismo de otoño en el interior de Castellón. Restaurantes y alojamientos rurales de El Bellestar y Coratxà advierten de una disminución de visitantes y de las consecuencias económicas para unos negocios que dependen de esta temporada para afrontar los meses de invierno. Las últimas lluvias mantienen la esperanza de recuperar la actividad durante noviembre.
Castellón, 27 de octubre de 2026. El otoño ha llegado a las montañas del interior de Castellón, pero uno de sus grandes atractivos todavía no ha aparecido con la intensidad habitual. La escasez de setas, provocada por la falta de precipitaciones y las temperaturas elevadas, está condicionando la temporada turística en la Tinença de Benifassà.
Cada año, la llegada de las primeras lluvias otoñales marca el comienzo de una actividad que moviliza a numerosos aficionados a la micología. Los visitantes recorren los bosques en busca de setas y aprovechan sus desplazamientos para comer en restaurantes de la zona o alojarse en establecimientos rurales.
Sin embargo, la campaña de 2026 está siendo diferente.
La falta de humedad ha dificultado la aparición de hongos y los negocios comienzan a notar una reducción del movimiento habitual.
La preocupación es especialmente importante en pequeños municipios de montaña, donde el turismo de naturaleza constituye una fuente de ingresos para restaurantes, alojamientos y otros establecimientos.
El otoño sin setas deja las terrazas vacías
En El Bellestar, uno de los núcleos de población de la Tinença de Benifassà, la menor presencia de visitantes se refleja en los establecimientos hosteleros.
Las terrazas, que durante la temporada de setas suelen recibir a excursionistas y aficionados a la micología, presentan menos actividad de la esperada.
Ramon Armela, del restaurante La Montanyesa, explica que la reducción de visitantes se nota especialmente durante los días laborables.
El hostelero señala que los ingresos de esta época son importantes para afrontar los meses de invierno, cuando la actividad turística suele disminuir.
La temporada de setas representa, por tanto, mucho más que una oportunidad gastronómica.
Para numerosos establecimientos es una parte relevante de su calendario económico anual.
La temporada de setas suele comenzar a finales de septiembre
En condiciones favorables, la campaña micológica comienza habitualmente a finales de septiembre.
Las primeras lluvias y el descenso de las temperaturas crean un ambiente propicio para el desarrollo de diferentes especies de hongos.
La humedad del suelo y las condiciones térmicas resultan fundamentales para que aparezcan los cuerpos fructíferos que conocemos como setas.
Sin embargo, cuando las precipitaciones son insuficientes o las temperaturas permanecen demasiado elevadas, su aparición puede retrasarse.
Eso es lo que está ocurriendo este año en diferentes zonas del interior de Castellón, según los testimonios recogidos entre los profesionales del sector turístico.
La Tinença de Benifassà, un destino ligado a la naturaleza
La Tinença de Benifassà es uno de los espacios naturales más representativos del norte de la provincia de Castellón.
Sus montañas, bosques y pequeños núcleos rurales atraen a visitantes interesados en el senderismo, la gastronomía y el contacto con la naturaleza.
Durante el otoño, la búsqueda de setas añade un atractivo especial a esta oferta turística.
Muchos aficionados organizan excursiones de un día, mientras otros aprovechan para pasar un fin de semana en alojamientos rurales.
Estas visitas generan actividad económica en diferentes negocios de la zona.
La ausencia de setas reduce uno de los motivos habituales para realizar esos desplazamientos.
Coratxà también acusa la disminución de visitantes
La situación se repite en Coratxà, otro de los pequeños núcleos de la Tinença de Benifassà.
Juan Carlos Martínez, gerente de la Hostatgeria Sant Jaume, reconoce que la actividad está por debajo de lo habitual para estas fechas.
El responsable del establecimiento explica que, cuando hay abundancia de setas, la llegada de visitantes puede superar la capacidad de atención de los negocios.
Este año, aunque siguen llegando excursionistas, el movimiento es menor del esperado.
La diferencia resulta especialmente visible en una época que tradicionalmente concentra una parte importante de la demanda turística.
Restaurantes y alojamientos dependen de la campaña
La relación entre la temporada de setas y la economía rural es directa.
Los aficionados que visitan los bosques suelen completar la jornada con comidas en restaurantes de los municipios próximos.
Otros optan por alojarse durante varios días para recorrer diferentes zonas.
Esta actividad beneficia a establecimientos hosteleros y alojamientos rurales, pero también puede generar consumo en comercios y servicios locales.
Cuando la temporada micológica falla, el impacto se extiende más allá de quienes se dedican directamente a la recogida de setas.
La reducción de visitantes puede traducirse en menos reservas, menos comidas y una menor actividad comercial.
Los ingresos del otoño ayudan a superar el invierno
En los municipios de montaña, la actividad turística presenta importantes diferencias entre estaciones.
El otoño puede convertirse en uno de los periodos más relevantes gracias a la llegada de aficionados a la naturaleza.
Los ingresos obtenidos durante estas semanas ayudan a sostener los negocios cuando disminuye la afluencia de visitantes.
Por eso, una campaña micológica débil puede tener consecuencias que se prolonguen durante los meses siguientes.
Los empresarios de El Bellestar y Coratxà advierten precisamente de esta situación.
La preocupación no se limita a las reservas actuales, sino también a la capacidad de mantener la actividad durante el invierno.
¿Por qué no aparecen las setas?
La aparición de setas depende de una combinación de factores ambientales.
Entre ellos destacan la humedad del suelo, las temperaturas y las características de cada especie.
Las precipitaciones favorecen la disponibilidad de agua necesaria para el desarrollo de los hongos.
Sin embargo, la lluvia por sí sola no garantiza una campaña abundante.
También influyen las temperaturas posteriores, la humedad acumulada y las condiciones del terreno.
Los periodos prolongados de sequía pueden reducir o retrasar la fructificación.
Por eso, aunque lleguen precipitaciones durante el otoño, la recuperación de la actividad micológica no siempre es inmediata.
Las temperaturas elevadas complican la campaña
El calor fuera de lo habitual puede alterar el calendario de aparición de determinadas especies.
Muchos hongos asociados a los bosques mediterráneos necesitan unas condiciones concretas de humedad y temperatura.
Si el suelo permanece seco durante semanas, las setas pueden tardar en aparecer.
La combinación de sequía y temperaturas elevadas explica la preocupación expresada por los negocios de la Tinença de Benifassà.
No obstante, la información disponible no incluye un estudio científico específico que cuantifique la reducción de setas durante esta temporada.
Las observaciones proceden principalmente de los testimonios de profesionales y visitantes de la zona.
Las últimas lluvias abren una puerta a la esperanza
Pese al mal comienzo de la campaña, los establecimientos mantienen la esperanza de que las precipitaciones recientes mejoren la situación.
La llegada de nuevas lluvias podría favorecer la recuperación de la humedad del suelo.
Si las temperaturas acompañan, algunas especies podrían comenzar a aparecer durante noviembre.
Los empresarios confían en que la temporada se retrase en lugar de perderse completamente.
Sin embargo, todavía es pronto para determinar si las condiciones meteorológicas permitirán recuperar el movimiento turístico habitual.
Noviembre puede ser decisivo
El próximo mes será importante para comprobar si la campaña micológica consigue recuperarse.
La aparición de setas podría animar a los aficionados a visitar nuevamente los bosques de la Tinença.
Esto permitiría mejorar la actividad de restaurantes y alojamientos rurales.
Por el contrario, si continúa la escasez, la temporada podría cerrar con resultados inferiores a los esperados.
Los negocios siguen pendientes de la evolución meteorológica.
La importancia de diversificar el turismo rural
La situación también pone de manifiesto la dependencia de determinadas actividades turísticas respecto a las condiciones ambientales.
La búsqueda de setas es un atractivo importante, pero no el único que ofrece el interior de Castellón.
El senderismo, el patrimonio histórico, la gastronomía tradicional y los paisajes naturales pueden atraer visitantes durante diferentes épocas del año.
Diversificar las actividades permite reducir la dependencia de una única temporada.
Sin embargo, esta estrategia requiere promoción, servicios y una oferta adaptada a las características de cada municipio.
La recogida de setas exige precaución
Aunque las lluvias favorezcan la aparición de hongos, los aficionados deben extremar las precauciones.
No todas las setas son comestibles y algunas especies tóxicas pueden confundirse con otras aptas para el consumo.
La identificación debe realizarse con conocimientos suficientes y nunca basarse únicamente en fotografías o aplicaciones.
También es necesario respetar las normas de recogida aplicables en cada espacio natural.
La conservación del entorno resulta fundamental para mantener esta actividad a largo plazo.
Un otoño pendiente del cielo en el interior de Castellón
La Tinença de Benifassà afronta una campaña turística condicionada por la falta de setas.
Los restaurantes y alojamientos de El Bellestar y Coratxà ya han notado una disminución de visitantes.
Las últimas precipitaciones ofrecen cierta esperanza, pero la recuperación dependerá de la evolución del tiempo durante las próximas semanas.
Para los negocios rurales, noviembre puede marcar la diferencia entre salvar la temporada o afrontar un invierno con menos ingresos.
La escasez de setas está afectando al turismo rural de la Tinença de Benifassà. La sequía y las temperaturas elevadas han retrasado la campaña micológica, mientras los establecimientos de El Bellestar y Coratxà advierten de una menor afluencia de visitantes. El sector confía en las últimas lluvias para recuperar parte de la actividad durante noviembre.



