VALÉNCIA | 30 de enero de 2026 Por: Redacción Local
La herida ecológica en el barranco del Realón sigue abierta. Mientras las administraciones públicas y la sociedad civil todavía intentan cicatrizar las secuelas de la devastadora DANA de 2024, el tejido industrial de l’Horta Sur parece arrastrar viejos vicios que obstaculizan cualquier intento de recuperación ambiental. Acció Ecologista-Agró ha vuelto a encender las alarmas al presentar una nueva denuncia ante la Confederación Hidrográfica del Júcar (CHJ) y la Conselleria de Medio Ambiente por los vertidos incontrolados procedentes del polígono industrial El Pla d’Alcàsser.
Lo que la organización ecologista describe no es un incidente aislado, sino una «agresión continuada» al Dominio Público Hidráulico. A través de un documento audiovisual, Agró ha demostrado que durante todo el ejercicio de 2025 los vertidos de aguas negras y residuos industriales han sido una constante, ignorando por completo la denuncia inicial interpuesta en 2024.
Un foco de contaminación bajo sospecha
El origen del problema se localiza, según la organización, en la deficiente gestión de la balsa de decantación del polígono. Este sistema, diseñado para contener y tratar mínimamente las aguas antes de su evacuación, se convierte en un colador cada vez que se registran precipitaciones o falta de mantenimiento. Los vecinos de la zona han sido testigos y colaboradores necesarios en la documentación de unos flujos que arrastran importantes acumulaciones de microplásticos, una de las mayores amenazas para la biodiversidad acuática.
«Estamos ante un incumplimiento flagrante de la Ley de Aguas», señalan desde Agró, citando el artículo 97 de la mencionada normativa, que prohíbe taxativamente cualquier actividad que suponga un peligro de contaminación para el cauce. La sospecha de los ecologistas apunta a una infracción administrativa grave que involucraría tanto a los gestores del polígono como al propio Ayuntamiento de Alcàsser por omisión de vigilancia.
El misterio del «Colector Oeste»
La solución técnica a este desastre medioambiental debería ser, en teoría, sencilla: la canalización de las aguas residuales hacia la Estación Depuradora (EDAR) de Pinedo. Sin embargo, aquí es donde la trama se oscurece. Aunque la construcción de un colector oeste fue autorizada hace tiempo, no existe constancia oficial de que la infraestructura esté operativa o, incluso, de que se haya llegado a ejecutar.
Agró denuncia una preocupante «opacidad» por parte del consistorio de Alcàsser al no facilitar información clara sobre el trazado y estado de esta obra. Mientras la infraestructura brilla por su ausencia, la balsa de decantación sigue desbordándose, vertiendo un cóctel de tóxicos y residuos que viajan barranco abajo.
Una estocada mortal para l’Albufera
La preocupación no es solo local. El barranco del Realón actúa como una arteria que desemboca, directa o indirectamente, en el Parque Natural de l’Albufera. El humedal, que aún lucha por recuperarse del lodo y los escombros acumulados tras la DANA del 29 de octubre de 2024, no puede permitirse nuevos aportes contaminantes.
La introducción de microplásticos y la proliferación de aguas negras favorecen la anoxia (falta de oxígeno) y aumentan la turbidez de las aguas, lo que impide la fotosíntesis de la vegetación subacuática esencial para el ecosistema. Además, la incorporación de metales o químicos en la cadena trófica podría tener consecuencias imprevisibles para la fauna local.
Una nueva vía judicial y administrativa
Ante la inacción de los últimos dos años, Acció Ecologista-Agró ha decidido cambiar de estrategia. Su último escrito, presentado el pasado 18 de enero de 2026, se ha dirigido específicamente a la CHJ y a la Dirección General de Medio Natural y Animal. El objetivo es claro: la apertura inmediata de un expediente sancionador que identifique a los responsables físicos o jurídicos de estos vertidos y les obligue, por ley, a la reparación total de los daños causados.
La sociedad de l’Horta Sur observa ahora con atención si, en esta ocasión, la justicia ambiental llegará antes que el próximo vertido o si el barranco del Realón seguirá siendo el sumidero impune de la industria local.





