El escritor e investigador Carles Recio ha sido reconocido en los prestigiosos premios del Casal Bernat i Baldoví, en la categoría del galardón “El Mòle”, dedicado a los mejores artículos de investigación incluidos en llibrets de falla. Este certamen valora especialmente la originalidad, el rigor y la calidad lingüística de los trabajos presentados, dentro del ámbito de la cultura valenciana .
El año pasado obtuvo el segundo premio por su investigación sobre el ceramista Antonio Peyro, y este año presentó una ambiciosa investigación dedicada al bailarín valenciano a lo largo de la historia, un recorrido que enlaza tradición, identidad y expresión corporal desde tiempos remotos hasta la actualidad.
En ese trabajo, Recio plantea una visión amplia y casi mítica del baile valenciano. Parte de la prehistoria, con los primeros habitantes del territorio ejecutando danzas rituales vinculadas a la caza, la fertilidad y el culto a la naturaleza. Esos movimientos primitivos, transmitidos de generación en generación, habrían evolucionado hasta conformar una sensibilidad coreográfica propia.
La investigación avanza hacia la Edad Media, cuando las danzas se integran en celebraciones religiosas y festivas, y más tarde al Renacimiento y al Barroco, épocas en las que el baile adquiere un carácter más estructurado y social. Recio subraya cómo, en el ámbito valenciano, estas formas nunca pierden su raíz popular, incluso cuando conviven con influencias cortesanas.
El núcleo del estudio se centra en las comarcas valencianas, donde el autor detalla la riqueza y diversidad de bailes tradicionales. Desde las danzas de la Ribera, con su elegancia pausada, hasta las más vivas y rítmicas de l’Horta o la Marina, pasando por las manifestaciones festivas del interior, cada territorio conserva un estilo propio que refleja su historia y su carácter colectivo. El bailarín valenciano, en este sentido, no es solo un intérprete, sino un depositario de la memoria cultural.
Finalmente, el trabajo llega a la contemporaneidad, donde Recio analiza la pervivencia y transformación de estas danzas en un mundo globalizado. Lejos de desaparecer, el baile valenciano se reinventa en festivales, agrupaciones folklóricas y nuevas propuestas escénicas, manteniendo vivo un legado que hunde sus raíces en milenios de historia.
Así, la investigación premiada no solo recorre el tiempo, sino que reivindica el baile como una de las expresiones más profundas de la identidad valenciana, un hilo continuo que une pasado, presente y futuro.
En un segundo bloque de su investigación, Carles Recio aporta una de sus contribuciones más sorprendentes y valiosas: la recuperación de documentación inédita procedente de archivos franceses, donde se conservaban descripciones detalladas de agrupaciones de bailarines valencianos que recorrieron Europa desde el siglo XVI. Estos documentos, olvidados durante siglos, permiten reconstruir con precisión cómo vestían aquellos intérpretes que representaban el llamado “baile de valencianos” fuera de su tierra.
Gracias a estos hallazgos, se sabe que los bailarines lucían indumentarias ricas en colorido, con bordados, cintas y elementos distintivos, que en conjunto ofrecían una imagen reconocible y exótica para el público europeo. Recio describe cómo estas vestimentas no eran meramente decorativas, sino que formaban parte esencial de la coreografía, acompañando el movimiento y reforzando la identidad del grupo. Todo ello avalado por grabados de los siglos XVII y XVIII que nunca antes se habían publicado en Valencia.
El estudio revela además que el “baile de valencianos” gozó de una notable fama internacional. Era reclamado en numerosos pueblos y ciudades del continente, y llegó a convertirse en un espectáculo habitual en grandes centros culturales como París, Viena y Moscú. En estas cortes y espacios festivos, los bailarines valencianos eran recibidos como una muestra vibrante de la cultura mediterránea, despertando admiración por su energía, su música y su estética.
El impacto de este trabajo no se ha quedado únicamente en el ámbito académico o cultural, sino que ha tenido una traducción directa en el mundo fallero. Gracias a la investigación de Carles Recio, la Falla El Raval de Catarroja ha conseguido alzarse con el premio al mejor llibret de la localidad, un reconocimiento que pone en valor tanto el contenido como el esfuerzo colectivo por dignificar la cultura valenciana.
El llibret, enriquecido por este recorrido histórico del baile valenciano y por los hallazgos documentales en archivos europeos, ha destacado por su originalidad, su rigor y su capacidad de conectar tradición y divulgación. Pero el éxito no ha sido solo literario: el apartado visual también ha jugado un papel fundamental.
En este sentido, el diseñador gráfico Arturo Marzal Navalon ha sido clave en la materialización estética del proyecto, logrando además el premio a la mejor portada. Su propuesta ha sabido captar la esencia del estudio de Recio, combinando elementos históricos y contemporáneos en una imagen potente y evocadora que ha contribuido decisivamente al reconocimiento global del llibret.
De este modo, texto e imagen se han unido para convertir esta publicación en un referente dentro del ámbito fallero local, marcando un hito tanto para la comisión como para la difusión de la danza valenciana.





