Valéncia, 23 de febrero de 2026
La cuenta atrás para las Fallas de 2026 ha comenzado con un choque frontal entre la seguridad ciudadana y el modelo de explotación turística de la ciudad. Mientras el área de Licencias del Ayuntamiento de Valéncia ha dictado el cese fulminante de la actividad en 19 «pisos falleros» de la Plaza del Ayuntamiento por riesgo estructural y falta de licencia, la fundación municipal VisitValència mantiene en su escaparate digital la promoción de experiencias en balcones privados que operan bajo dinámicas similares. Esta dicotomía pone de relieve la tensión entre el descanso vecinal, la seguridad en fincas antiguas y el imparable negocio de las «vistas VIP» a la mascletà.
La «sala de fiesta vertical» que hizo saltar las alarmas
La resolución municipal de este jueves no es un trámite administrativo rutinario; es una medida de emergencia. El foco principal se sitúa en el número 2 de la Plaza del Ayuntamiento, un edificio que, según informes policiales de marzo de 2025, se convirtió en una auténtica «sala de fiesta vertical».
Los datos del informe de la Policía Local son demoledores: en una sola jornada se contabilizaron 665 personas dentro del inmueble. El uso intensivo de los ascensores provocó «olor a quemado» por sobrecarga, y las colas en el patio recordaban a las de una discoteca de moda. La resolución de Licencias es clara: estas viviendas carecen de título habilitante para albergar caterings y eventos masivos. Es más, el consistorio advierte que dicha licencia es inalcanzable, ya que la estructura de estos edificios residenciales no permite cumplir con las normativas actuales de evacuación, solidez y seguridad que se exigen a un local de pública concurrencia.
La contradicción: ¿Vigilancia o Promoción?
El conflicto de interés surge cuando se analiza la estrategia de promoción de la ciudad. Mientras el área de Licencias amenaza con precintos inmediatos a partir del 1 de marzo y sanciones por «publicidad engañosa» a las empresas que comercializan estos pisos, la fundación VisitValéncia —entidad público-privada dependiente del propio Ayuntamiento— ha servido históricamente de plataforma para la comercialización de este «producto turístico».
Hoy mismo en redes sociales este ente municipal hace gala de promocionar estos balcones turísticos falleros ante los que el Ayuntamiento hace caso omiso, a no ser que exista como en el patio del número 2 una denuncia de un vecino.
El Ayuntamiento permite este alto riesgo ya que el beneficio económico para las empresas es muy elevado. La seguridad de los asistentes y vecinos es puesta en juego a cambio del alto beneficio económico, todo a sabiendas del Ayuntamiento de Valencia y es que es vox pópuli este negocio que cada vez va a más en la Plaza y aledaños, con incluso cartelería en portales y trozos de aceras con vallado…
En el portal oficial de turismo, es habitual encontrar secciones dedicadas a «Vivir la mascletà desde un balcón», donde se ofertan paquetes que incluyen catering, barra libre y música. Aunque VisitValéncia actúa técnicamente como un agregador de ofertas de terceros, la paradoja es evidente: la misma administración que envía a la policía a las puertas de los edificios para evitar caterings ilegales, otorga un sello de oficialidad y prestigio a esta actividad a través de su web de promoción exterior.
Esta falta de sintonía institucional envía mensajes contradictorios al mercado. Por un lado, se persigue la «comisión de infracciones urbanísticas» de particulares; por otro, se fomenta el relato de que el balcón privado es la experiencia premium por excelencia de las Fallas.
Visit Valéncia promociona desde la terraza de los Cines Lys, el ático al que le niegan la licencia del Ateneo o incluso balcones particulares o empresas que no dicen dónde se ubican…
¿Con qué Ayuntamiento de Catalá nos quedamos el del negoci o el de la seguridad?
Riesgo de seguridad vs. Rentabilidad económica
El sector de los eventos falleros mueve millones de euros en apenas 19 días. El alquiler de un balcón en la «zona cero» para una sola mascletà puede oscilar entre los 50 y los 150 euros por persona, dependiendo del servicio de catering incluido. Para los propietarios de fincas en la Plaza del Ayuntamiento —muchas de ellas en manos de empresas patrimoniales o inversores—, la rentabilidad es altísima, superando en un mes lo que obtendrían con un alquiler residencial anual.
Sin embargo, el informe pericial adjunto a la demanda de los vecinos residentes —los pocos que quedan en el número 2— alerta de un «grave peligro para la vida». Las fincas de la plaza, muchas de ellas de principios del siglo XX, no fueron diseñadas para soportar el peso de 40 o 50 personas saltando simultáneamente en un balcón o concentradas en un salón residencial. La falta de salidas de emergencia adecuadas convierte estos «pisos-discoteca» en una ratonera potencial en caso de incendio o incidente en la cocina del catering.
Las escaleras o ascensores no fueron diseñados para soportar a cientos de personas más en cada edificio, si bien se produjera una emergencia, la estrechez delas escaleras no permitiría la correcta evacuación y alargaría mucho los tiempos. En el caso de los ascensores, se cargan cada día con barras, cajas de cerveza, suministros, frigoríficos y hasta barriles de cerveza, realizando un trabajo extra estas infraestructuras para lo que no fueron diseñadas, a parte del uso intensivo antes y después de cada mascletà.
Un marzo bajo vigilancia policial
El Ayuntamiento ha intentado zanjar la polémica con un despliegue de fuerza. A partir del 1 de marzo de 2026, la Policía Local no solo vigilará los accesos, sino que tiene orden de actuar de forma «inmediata» si se constata la celebración de fiestas. El consistorio ha dado 10 días de audiencia a los propietarios del número 2, el 26 y el 5 de la plaza, pero el tono de la resolución sugiere que el margen de maniobra es nulo.
La gran incógnita para esta semana es si el Ayuntamiento extenderá esta «limpieza» de licencias al resto de la plaza o si se limitará a los edificios denunciados por los vecinos. Asimismo, queda por ver si VisitValéncia ajustará sus contenidos para evitar promocionar espacios que, a ojos del departamento de Urbanismo, están operando fuera de la ley.
Conclusión
Valéncia se enfrenta a un dilema identitario en sus fiestas grandes. La resolución contra los 19 pisos falleros marca un precedente necesario en materia de seguridad, pero también desnuda la hipocresía de un modelo que promociona internacionalmente lo que sus propios técnicos califican de «peligro para la integridad de las personas». Este año, el espectáculo de las 14:00 horas no solo estará en la jaula de los fuegos, sino en los portales de una Plaza del Ayuntamiento que busca desesperadamente recuperar su carácter residencial frente a la presión del evento masivo.
El negoci de la mascletà suman casi 25 millones de euros
La economía «supuestamente» sumergida llega hasta el punto de que despachos profesionales que están en aledaños de la plaza o en la misma plaza se trasladas desde mediados de marzo hasta abril a nuevas instalaciones y ceden sus espacios con vistas a la plaza para que terceras empresas hagan su negocio en las mascletaes y eventos falleros.
No son pocos los despachos que efectúan esta práctica que se ha ido ampliando los últimos 5 años y que la nula vigilancia policial ni administrativa ha hecho ganar mucho dinero a unos pocos, Aquí se abre otra pregunta, ¿y las facturas de todo esto? ¿Las habrá o será dinero en B de economía sumergida?…Ojo que podemos estar destapando un negocio redondo para centenares de propietarios y empresas, ya que los ingresos son multimillonarios… calculen una media de 60 personas por puerta a una media de 80€ por persona, son 4.800€ diarios, multipliquen por unas 200 viviendas, es casi 1 millón de euros diarios, y multipliquen por 19 mascletaes, más cremà más algún otro evento como castillos en la plaza,… son cerca de 25 millones de euros de ingresos…






