HUELVA | El Palacio de Deportes «Carolina Marín» se convirtió ayer en el epicentro del duelo nacional, pero también de una profunda indignación civil. Unas 4.300 personas se congregaron para despedir a las 45 víctimas del choque ferroviario de Adamuz en una ceremonia organizada por el Obispado y la sociedad civil onubense, tras el fracaso del funeral de Estado propuesto inicialmente por el Gobierno.
Un funeral de espaldas a la calle
El despliegue de seguridad en torno al pabellón fue máximo, especialmente ante la llegada de la delegación del Ejecutivo central. A pesar de la relevancia del acto, el Presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y el Ministro de Transportes, Óscar Puente, principal señalado por las familias debido al estado de la infraestructura ferroviaria, declinaron su asistencia.
La representación del Gobierno recayó en la vicepresidenta primera, María Jesús Montero, y los ministros Ángel Víctor Torres y Luis Planas. Sin embargo, su llegada no fue la habitual en actos de esta solemnidad:
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Entrada por la «puerta de atrás»: Para evitar el contacto directo con los cientos de personas que abucheaban en las inmediaciones y las plataformas de afectados que portaban pancartas exigiendo dimisiones, los tres ministros accedieron al recinto por una puerta de servicio trasera.
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Escolta reforzada: Los miembros del Ejecutivo entraron rodeados por un fuerte dispositivo de la Policía Nacional, moviéndose con rapidez hacia el interior del pabellón, alejados del cordón donde se encontraban los ciudadanos.
El contraste: Los Reyes a pie de calle
Frente a la entrada discreta de los ministros, Sus Majestades los Reyes, Felipe VI y Letizia, llegaron por el acceso principal y fueron recibidos con un silencio respetuoso que rompió en aplausos. Tras la misa, oficiada por el obispo Santiago Gómez Sierra, los monarcas protagonizaron el momento más humano de la jornada al permanecer más de una hora en la pista del pabellón, saludando uno a uno a los familiares de los 45 fallecidos y compartiendo su dolor sin barreras de seguridad.
Críticas a la gestión de la tragedia
El ambiente durante la homilía fue de una «tensión contenida». El obispo de Huelva no eludió la controversia, señalando que «las familias no solo necesitan consuelo espiritual, sino también la verdad sobre lo que ocurrió en las vías».
La ausencia del titular de Transportes, Óscar Puente, fue el tema más comentado en los corrillos exteriores. «Que el ministro responsable de que los trenes choquen no tenga la decencia de mirar a los ojos a las madres de los muertos es la última humillación que esperábamos«, declaraba a la salida uno de los portavoces de la recién creada Asociación de Víctimas del 18-J.
Un vacío institucional que pesa
La jornada concluyó con un sentimiento agridulce. Mientras la ciudad de Huelva demostró una unidad inquebrantable con sus vecinos, la brecha entre las familias y el Gobierno central parece haberse ensanchado definitivamente. El uso de entradas secundarias y la ausencia de los máximos responsables jerárquicos del país han dejado una herida política que, según los asistentes, será difícil de cerrar incluso cuando se conozcan los resultados técnicos de la investigación.
Funeral laico de estado vs Funeral católico
El Funeral estuvo presidido por el arzobispo de Huelva y en el escenario se colocó una Imagen de la Patrona de Huelva, junto con un crucifijo, todo sin estridencias, pero muy correcto. Incluso los familiares de las v´citimas agradecieron este hecho.
El Estado sigue pensando en un funeral laico que siguen rechazando las familias, visto la esperpento del funeral de Estado de las víctimas de las inundaciones de Valencia, donde fue de todo menos un homenaje, y le recuerdan que gran parte de los fallecidos son de Huelva, una zona que tiene gran devoción mariana.
Una vez más, el presidente del gobierno politiza un acto de todos, y no piensa en las víctimas ni en el consuelo de sus allegados, sino en sí mismo. deberían ser los familiares de las víctimas los que eligieran el modelo de funeral y no un Estado que además está señalado como el principal responsable de lo ocurrido.
Los reyes estuvieron cercanos y correctos en todo momento, no así los representantes del Estado, oportunistas y distantes. Sí que estuvo allí el Presidente de la Junta de Andalucía y el presidente del PP Alberto Núñez Feijóo.












