VALENCIA | 6 DE FEBRERO DE 2026
La parroquia de San Esteban de Valencia ha marcado un hito en el patrimonio religioso de la ciudad. Desde ayer, el templo expone de manera permanente la Tabla de San Vicente Ferrer, una pieza del siglo XV cargada de misticismo: según la tradición, este madero fue el lugar donde descansaba el santo en su celda del Convento de Santo Domingo.
La presentación oficial tuvo lugar este jueves tras una misa solemne presidida por el arzobispo de Valencia, Mons. Enrique Benavent, y concelebrada por el obispo auxiliar emérito Javier Salinas. La fecha no fue elegida al azar; el 5 de febrero conmemora el día en que, en 1367, el patrón valenciano tomó el hábito dominico.
Un periplo de siglos: de la guerra a la custodia privada
La historia de la tabla es tan fascinante como el personaje que representa. Aunque se tiene constancia documental de que en 1455 se pintó sobre ella una imagen de cuerpo entero del santo, su rastro público se perdió durante los conflictos bélicos del siglo XIX.
«Durante la Guerra de la Independencia, la pieza fue entregada para su protección al II Marqués de Villores, Don José Mª Salvador y Vidal», explican fuentes de la Cofradía de la Celda de San Vicente.
Desde aquel momento, la familia Villores custodió el tesoro de generación en generación, manteniéndolo a salvo de las vicisitudes históricas de España hasta 2025, cuando se alcanzó un acuerdo definitivo para que la obra volviera a manos de la Cofradía.
Valor artístico y simbólico
La obra es una copia de un anónimo valenciano de finales del siglo XV. Los expertos señalan una clara influencia del estilo «jacomartiano», similar a piezas conservadas en la Catedral de Valencia, aunque con un trazo más franco y decidido por parte del copista.
Su ubicación actual en San Esteban cierra un círculo histórico y espiritual:
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Vínculo vital: San Esteban es el templo que alberga la pila donde San Vicente Ferrer fue bautizado.
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Acceso público: Por primera vez, la tabla deja de ser un objeto privado para convertirse en un bien de veneración pública.
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Tradición viva: La Cofradía de la Celda, fundada en 1553, continuará custodiando la pieza, manteniendo una devoción que suma ya más de 70 cofrades activos.
Con esta exposición permanente, Valencia no solo recupera una pieza clave de su iconografía religiosa, sino que abre a fieles y turistas un capítulo fundamental de la vida de su santo más universal.





