Madrid / Valencia – El sistema ferroviario español se enfrenta a una de sus semanas más convulsas. Los sindicatos de maquinistas (SEMAF, UGT y CC.OO.) han ratificado la convocatoria de tres jornadas de huelga para los días 9, 10 y 11 de febrero, tras el enésimo fracaso en las negociaciones con el Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible. El conflicto, que ha escalado de forma drástica en las últimas horas, tiene un eje central innegociable para los trabajadores: la exigencia de un giro radical en la seguridad ferroviaria.
Los representantes sindicales han dirigido sus críticas directamente al ministro Óscar Puente, a quien exigen un compromiso firme para revertir lo que califican como una «degradación alarmante» de la red. Los accidentes recientes en Adamuz (Córdoba) y Gelida (Barcelona) han sido el detonante de una protesta que va más allá de lo laboral. Los maquinistas reclaman un aumento urgente de las inversiones en mantenimiento, la paralización de las externalizaciones que, según denuncian, relajan los protocolos de control, y un refuerzo sustancial de las plantillas de Adif y Renfe para garantizar la operatividad sin riesgos.
Un caos de movilidad con servicios bajo mínimos
El Ministerio ha tratado de amortiguar el impacto dictando unos servicios mínimos que los sindicatos ya han tachado de «abusivos» y que, según SEMAF, buscan «invisibilizar el derecho constitucional a la huelga». Pese a ello, miles de pasajeros se verán afectados por una programación reducida:
-
Cercanías: Operará al 75% en horas punta (de 06:00 a 09:00, de 13:30 a 15:30 y de 18:30 a 20:30) y bajará al 50% el resto del día.
-
Media Distancia: Se mantendrá un 65% de la oferta habitual.
-
Alta Velocidad y Larga Distancia: Circularán el 73% de los trenes programados.
-
Mercancías: Es el sector más castigado, con apenas un 21% de operatividad garantizada.
La Comunitat Valenciana, epicentro del recorte en Alta Velocidad
El impacto en la Comunitat Valenciana es especialmente severo. La autonomía se ha convertido en el «punto negro» de las cancelaciones durante este primer tramo de febrero. Según los datos actualizados tras la confirmación de los paros, solo en este territorio se han cancelado ya 35 trenes de AVE con origen o destino en Valencia y Alicante.
Esta cifra supone un duro golpe para la conectividad con la capital, afectando tanto a la operadora pública Renfe como a las privadas Iryo y Ouigo. Las estaciones de Joaquín Sorolla y Alicante-Terminal prevén jornadas de gran tensión, con cientos de usuarios intentando reubicar sus viajes en los pocos convoyes que han quedado protegidos por los servicios mínimos.
«No podemos seguir operando bajo una presión que pone en juego la vida de los profesionales y los usuarios. El ministro Puente debe entender que la seguridad no es una variable económica, sino un derecho», afirmaba esta mañana un portavoz de SEMAF a las puertas del Ministerio.
¿Qué deben hacer los usuarios?
Renfe y el resto de compañías han habilitado canales de consulta, pero recomiendan encarecidamente no acudir a las estaciones sin haber verificado previamente el estado del tren. Los viajeros de trenes cancelados tienen derecho a:
-
Reubicación en el siguiente tren con plazas disponibles.
-
Devolución íntegra del importe del billete si deciden no viajar.
-
Cambio de fecha gratuito para cualquier otro día.
El pulso entre el Ministerio y los maquinistas continúa en tablas. Mientras Óscar Puente insiste en que su cartera está negociando con Hacienda un mayor gasto en personal, los sindicatos advierten: si no hay compromisos firmados esta misma semana, el calendario de protestas podría ampliarse a finales de mes.



