El pasado 18 de diciembre, la Comunidad Terapéutica Intrapenitenciaria de Proyecto Hombre, ubicada en el centro penitenciario de Picassent, vivió una jornada muy distinta a la habitual.
La naturaleza como herramienta de transformación social
La actividad ha sido posible gracias a la colaboración de la Vicepresidencia tercera y Conselleria de Medio Ambiente, Infraestructuras, Territorio y de la Recuperación, encabezada por Vicente Martinez Mus Vicepresidente Tercero y Conseller y especialmente al impulso del que por entonces era el Secretario Autonómico de Medio ambiente y Territorio, Raúl Mérida (actualmente es Comisionado para la Recuperación).
La asociación Magic Eagle, liderada por Javier Benlloch Cordón y Juan Francisco Martínez, llevó a cabo una actividad educativa y terapéutica que dejó una huella profunda en los internos e internas del Módulo 1.
Desde el primer momento, la llegada de Magic Eagle fue recibida con absoluta sorpresa.

En un entorno donde la rutina es rígida y las experiencias nuevas escasean, la presencia de aves rapaces despertó una mezcla de curiosidad, expectación e incredulidad.
Muchos de los asistentes no podían imaginar que, entre muros y rejas, iban a tener la oportunidad de convivir de cerca con águilas, búhos y lechuzas.
La actividad comenzó con una introducción al proyecto “Tras las huellas de Félix”, una iniciativa educativa inspirada en la figura del mítico divulgador ambiental Félix Rodríguez de la Fuente, quien cambió la conciencia ecológica de todo un país.
Los profesionales de Magic Eagle explicaron que el proyecto está dirigido por su hija, la bióloga Odile Rodríguez de la Fuente, madrina de la ONG y firme defensora de la conexión entre las personas y la naturaleza como herramienta de transformación social.
Los internos e internas escucharon con atención la historia de cómo este proyecto nació a partir de un águila de Harris llamada Horus, el ave con la que Magic Eagle comenzó a explorar el enorme potencial terapéutico de las rapaces.
A través de este relato, muchos participantes lograron conectar con valores como el respeto, la sensibilidad y la capacidad de cambio, incluso en contextos difíciles.

Emoción, humanidad y esperanza compartida
Tras la parte introductoria, la actividad dio paso a la experiencia directa.
Las aves rapaces fueron presentadas una a una, mientras los profesionales explicaban de forma clara y accesible aspectos relacionados con su biología, comportamiento, hábitat e importancia ecológica.
Lejos de ser una charla convencional, la sesión se convirtió en un aprendizaje vivencial: los internos e internas pudieron tocar a las aves, observarlas de cerca y, en algunos casos, darles de comer, siempre bajo la supervisión del equipo especializado.
Uno de los momentos más impactantes se produjo cuando un águila sobrevoló la estancia, el silencio fue absoluto. Cerca de 40 internos siguieron con la mirada el vuelo del animal, visiblemente emocionados.
La majestuosidad del ave, desplegando sus alas en un espacio cerrado, generó una sensación difícil de describir: por unos instantes, la cárcel pareció desaparecer.

El equipo terapéutico de la CTI, personal penitenciario y de Proyecto Hombre vivieron en primera persona la experiencia junto a internos e internas, disfrutando de una intervención que resultó enriquecedora para todos los presentes y que favoreció un clima de convivencia y humanidad poco habitual en el entorno intrapenitenciario.
La participación fue constante y muy activa, compartieron impresiones y se mostraron profundamente respetuosos tanto con los animales como con el desarrollo de la actividad.
Uno de los internos escribió una carta narrando la experiencia vivida:

El impacto emocional fue, sin duda, uno de los aspectos más destacados de la jornada.
Algunos internos e internas no pudieron contener las lágrimas.
La cercanía con los animales, el contacto físico, el vuelo de las rapaces y el mensaje de respeto por la vida despertaron emociones profundas y sacaron a la luz una sensibilidad que a menudo permanece oculta tras una aparente dureza, seriedad o frialdad.
La terapia de las aves destruye todos los muros visibles e invisibles
Para la asociación Magic Eagle, esta reacción sincera y espontánea ha sido, con diferencia, una de las experiencias más intensas y gratificantes vividas en su trayectoria.
Desde el punto de vista terapéutico, la valoración de la intervención es muy positiva.
Se subraya el alto grado de implicación y disfrute de los participantes, el carácter educativo y motivador de la actividad y su contribución a la sensibilización medioambiental y al desarrollo de valores prosociales.

Además, el impacto emocional positivo refuerza los procesos de tratamiento, fomenta la empatía y ayuda a humanizar un entorno marcado por la privación de libertad.
Magic Eagle es una asociación pionera en España en Intervenciones Asistidas por Animales y divulgación ambiental.
Nació de la unión entre el amor por la naturaleza y la necesidad de mejorar la vida de las personas, desarrollando un proyecto innovador que ha demostrado resultados sorprendentes en personas con discapacidad, mayores con demencias, estudiantes y colectivos en riesgo de exclusión.
La experiencia vivida en Picassent demuestra que este tipo de iniciativas no solo educan, sino que también sanan, conectan y devuelven a las personas una parte esencial de su humanidad.
Por todo ello, la actividad ha sido considerada muy satisfactoria, recomendándose la continuidad y repetición de propuestas similares en el futuro.
A veces, basta el vuelo de un águila para recordar que incluso entre muros hay espacio para la emoción, el aprendizaje y la esperanza.
¡No te lo pierdas!
Este jueves 5 de Febrero estará en directo en las ondas de nuestra radio Javier Benlloch, responsable de la delegación de Valéncia de Magic Eagle, para contarnos todo sobre su asociación.

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