Es notable el cambio producido en la medicina estética en los últimos años. En la actualidad, más que transformar el rostro o borrar cualquier rasgo que delate el paso del tiempo, se pretende mejorar la calidad de la piel, suavizar signos de envejecimiento y recuperar frescura sin perder la expresión propia. En esa línea trabaja el equipo de IMR, el Instituto Médico Ricart, donde la Medicina estética se entiende como un complemento a la salud cutánea y al bienestar general.
Lejos de soluciones rápidas o tratamientos estandarizados, en esta clínica el punto de partida siempre es analizar el rostro, entender cómo envejece cada persona y decidir qué puede aportar realmente un procedimiento concreto.
Un enfoque que prioriza la naturalidad
Una de las ideas que definen el trabajo en IMR es que cada rostro tiene su propio equilibrio, el que hay que recuperar y mantener. Por eso, antes de recomendar cualquier tratamiento, los médicos realizan una valoración detallada de la piel, la estructura facial y las expectativas del paciente con el objetivo de acompañar el proceso de envejecimiento de forma armónica.
Este planteamiento médico destaca sobre otros similares por aplicar técnicas entendiendo qué necesita cada piel en cada momento. Estos que se presentan a continuación son algunos de los tratamientos más conocidos.
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Neuromoduladores para suavizar sin perder expresión
Los neuromoduladores están indicados para suavizar arrugas de expresión en zonas como la frente, el entrecejo o el contorno de los ojos. En IMR se utilizan con el objetivo de refrescar la mirada y el gesto, manteniendo la naturalidad.
El resultado que se busca es un rostro descansado, donde las líneas de expresión se atenúan sin alterar la personalidad.
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Ácido hialurónico para restaurar volumen y mejorar la piel
El ácido hialurónico es otro de los pilares de la medicina estética actual. Su función va más allá del relleno de arrugas, también se emplea para hidratar en profundidad, mejorar la textura cutánea y devolver volumen a zonas que lo han perdido con el tiempo, como pómulos, labios o surcos nasogenianos.
Aplicado con precisión médica, ayuda a recuperar armonía facial sin que se note que se ha realizado un tratamiento.
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Técnicas sin cirugía para tratar la flacidez
La flacidez es una de las preocupaciones más habituales con el paso de los años. En IMR se aborda mediante técnicas no invasivas que estimulan la producción natural de colágeno que contrarrestan este problema.
Procedimientos como Ultherapy, los hilos tensores o los inductores de colágeno trabajan desde el interior de la piel, reforzando su estructura de forma progresiva. Los resultados aparecen poco a poco y se integran de manera natural en el rostro.
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Tratamientos que mejoran la calidad de la piel
Además de los tratamientos más conocidos, la clínica ofrece otras opciones centradas en mejorar la calidad global de la piel. Procedimientos como Hydrafacial, radiofrecuencia con microagujas o técnicas específicas para redefinir contornos ayudan a aportar luminosidad, uniformidad y firmeza.
Estos tratamientos suelen combinarse dentro de un plan personalizado, adaptado a las necesidades reales de cada persona.
Los pacientes destacan como uno de los aspectos más relevantes en IMR la valoración médica completa inicial. Y es que, se tiene en cuenta el estado de la piel, la historia clínica y lo que el paciente espera conseguir para crear un plan coherente, en el que cada uno de los tratamientos de medicina estética tienen sentido dentro del conjunto.



