El Ayuntamiento rechaza una tercera ampliación de plazo a las empresas Alcudia e Involucra al constatar que la infraestructura, financiada con fondos europeos y presupuestada en 1,4 millones, apenas alcanza el 50% de su ejecución tras diez meses de parálisis.
VALÉNCIA. – 3 de julio de 2026
Lo que durante meses fue una sospecha a voces entre el vecindario de la zona de Jesús y l’Olivereta se ha convertido en una realidad administrativa contundente. El Ayuntamiento de Valéncia ha tomado la decisión drástica de rescindir el contrato a la Unión Temporal de Empresas (UTE) formada por Alcudia Obras y Servicios e Involucra, encargada de la construcción del carril bici de la avenida Gaspar Aguilar. La resolución llega después de que las mercantiles hayan dejado las obras completamente empantanadas, sin haber logrado ejecutar ni la mitad de los trabajos previstos a pesar de haber agotado ya dos prórrogas oficiales.
La crisis en esta arteria del sur de la ciudad no pilla por sorpresa a los lectores de este periódico. Este diario ya advirtió el pasado mes de mayo de la preocupante paralización de los trabajos y del profundo malestar vecinal que se estaba viviendo a pie de calle. A través de nuestra crónica Obras de Gaspar Aguilar desesperan a los vecinos, recogimos la frustración de una comunidad que veía cómo pasaban las semanas sin apenas operarios en la zona.
En aquel momento, en declaraciones exclusivas a este medio, el propio concejal de Movilidad, Jesús Carbonell, ya admitía abiertamente que la situación «no iba nada bien» y que los plazos corrían un serio peligro. Los peores presagios se han terminado cumpliendo.
El punto de inflexión definitivo se produjo el pasado 30 de junio, fecha en la que expiraba el vencimiento de la segunda prórroga otorgada por el consistorio. Ante la incapacidad de avanzar al ritmo requerido, la UTE solicitó una tercera ampliación del plazo de ejecución; una petición que el Gobierno municipal ha denegado de forma tajante al constatar que el rendimiento ha sido ínfimo.
Un proyecto histórico nacido de la participación ciudadana
Este eje ciclista no es una infraestructura menor. El proyecto nació originalmente de los presupuestos participativos de 2017 y, tras años de retrasos burocráticos, consiguió encauzarse gracias a la inyección económica de los fondos europeos Next Generation. La adjudicación final se cerró por un importe de 1,4 millones de euros (IVA excluido).
El diseño proyecta un carril bici segregado de 1.200 metros de longitud que recorrería la totalidad de la avenida Gaspar Aguilar, conectando la plaza de Jesús con la ronda de Doctor Tomàs Sala. El objetivo principal era tejer una malla ciclista compacta en los barrios del sur, enlazando directamente con las infraestructuras ya existentes en la calle Jesús, Jeroni Muñoz-Beat Nicolau Factor, Llanera de Ranes y Tres Creus.
Las máquinas comenzaron a trabajar sobre el terreno en septiembre de 2025. El pliego técnico estipulaba un plazo de ejecución inicial de tan solo cuatro meses y medio, por lo que la obra civil debió estar lista a principios de año. Sin embargo, casi diez meses después, la avenida presenta un aspecto de provisionalidad y abandono que afecta diariamente al tráfico y a los peatones.
Sanciones y parálisis colateral: los cargadores eléctricos, apagados
La respuesta oficial del Ayuntamiento a preguntas de la oposición (Compromís) en el último pleno municipal ha sido el detonante final de la rescisión. El concejal Jesús Carbonell ha señalado formalmente que los motivos del retraso son «imputables única y exclusivamente a la empresa contratista». Desde el Servicio de Movilidad se argumenta que la raíz del problema ha sido el «reducido rendimiento obtenido en su ejecución, debido a la ralentización injustificada de la producción y los insuficientes recursos destinados por la adjudicataria».
Debido a este grave incumplimiento del contrato, el Ayuntamiento no solo retirará la adjudicación a la UTE, sino que desde la concejalía ya se ha anunciado que se propondrá la aplicación de severas penalizaciones económicas y sanciones amparadas por la Ley de Contratos del Sector Público.
El desastre de Gaspar Aguilar deja, además, daños colaterales en la transición energética de la zona. Los cargadores eléctricos instalados en la avenida continúan completamente inoperativos. Según han confirmado fuentes municipales, su activación técnica está supeditada al remate total de la reurbanización viaria, por lo que los usuarios de vehículos eléctricos del barrio tendrán que seguir esperando a que un nuevo proceso de licitación y adjudicación consiga reactivar unas obras que hoy vuelven a la casilla de salida.



