Varios municipios valencianos han tenido que vaciar y desinfectar sus piscinas tras actos vandálicos que consisten en ensuciar el agua con heces, una práctica que está provocando cierres, sanciones y un refuerzo de la vigilancia.
Las piscinas municipales de numerosas localidades valencianas están sufriendo este verano las consecuencias del denominado «reto marrón», una peligrosa y desagradable moda que consiste en arrojar o depositar heces en el agua para obligar al cierre de las instalaciones.
Al menos una decena de municipios de la provincia de Valencia se han visto afectados ya por este tipo de actos vandálicos durante las últimas semanas, coincidiendo además con las altas temperaturas y el incremento del uso de las piscinas públicas durante la ola de calor.
Vaciar, desinfectar y volver a llenar
Cada vez que se detecta contaminación fecal en una piscina, la normativa sanitaria obliga a activar un estricto protocolo que incluye el cierre inmediato del vaso afectado, la desinfección completa del agua, el aumento de la cloración y la realización de análisis antes de permitir nuevamente el baño.
En algunos casos, el proceso puede prolongarse durante varios días, dejando sin servicio las instalaciones en pleno verano.
El último episodio se produjo en la piscina municipal de Cheste, donde el vaso mediano tuvo que ser clausurado tras detectarse este tipo de contaminación.
Multas de miles de euros
Algunos ayuntamientos han comenzado a endurecer las sanciones para intentar frenar estos comportamientos.
En Picassent, el consistorio ya ha tramitado una multa de 5.000 euros después de sorprender a varios menores accediendo ilegalmente a las instalaciones municipales y provocando daños en el recinto.
Además, el Ayuntamiento ha trasladado el caso a los tribunales, donde las sanciones podrían incrementarse considerablemente si se demuestra la intencionalidad de los hechos.
Menores, el perfil más habitual
En varios de los incidentes registrados este verano aparece un denominador común: la participación de menores de edad.
En Vilamarxant, donde las instalaciones han sufrido varios episodios de vandalismo en pocas semanas, el Ayuntamiento ha puesto los hechos en conocimiento de la Fiscalía de Menores y ha reforzado la vigilancia policial en el entorno de las piscinas.
Los responsables municipales aseguran que el incremento de la presencia de la Policía Local tras los primeros incidentes ha permitido reducir los problemas durante las últimas semanas.
Control de acceso y limitación de aforos
Algunos municipios han optado por medidas más estrictas para evitar nuevos episodios.
Es el caso de Tabernes Blanques, donde se solicita el DNI a los usuarios y se limita el acceso de personas no empadronadas para intentar identificar mejor a quienes utilizan las instalaciones y prevenir comportamientos incívicos.
El objetivo es proteger tanto la salubridad del agua como la convivencia y la seguridad de las familias que utilizan estos espacios durante el verano.
Chiva, Oliva, Estivella o l’Olleria, entre las afectadas
La lista de municipios afectados sigue creciendo y ya incluye localidades como:
- Cheste
- Chiva
- Oliva
- Estivella
- Vilamarxant
- Tabernes Blanques
- l’Olleria
- Llutxent
- Cerdà
- Una pedanía de Xàtiva
En todos los casos, las piscinas tuvieron que cerrar temporalmente para proceder a su limpieza y desinfección.
Un problema que llega en plena ola de calor
La situación resulta especialmente problemática porque coincide con uno de los veranos más calurosos de los últimos años y con jornadas en las que muchas piscinas municipales registran llenos absolutos.
Algunos municipios incluso habían habilitado jornadas de acceso gratuito para ayudar a la población a combatir las altas temperaturas, iniciativas que tuvieron que suspenderse temporalmente debido al cierre de las instalaciones.
Los ayuntamientos piden colaboración ciudadana
Los consistorios afectados insisten en que estos comportamientos no solo generan importantes costes económicos derivados del vaciado y tratamiento del agua, sino que además perjudican a miles de usuarios que se quedan sin una alternativa para refrescarse durante varios días.
Por ello, muchos municipios han pedido la colaboración ciudadana para denunciar cualquier comportamiento sospechoso y facilitar la identificación de los responsables.
Mientras tanto, las policías locales y los servicios de vigilancia continúan reforzando la seguridad en las piscinas municipales para evitar que el denominado «reto marrón» siga extendiéndose por nuevas localidades de la provincia de Valencia.



