La selección femenina de waterpolo logra una valiosa medalla de plata tras caer en la tanda de penaltis en la gran final, consolidando al waterpolo español en la élite mundial.
DEPORTES / WATERPOLO
El waterpolo español vuelve a subir al podio internacional, reafirmando su condición de referente indiscutible a nivel mundial. La selección española sub-20 se ha proclamado subcampeona de Europa tras ceder ante la todopoderosa Hungría en una final épica e igualada que tuvo que decidirse en la tanda de penaltis tras el empate al término del tiempo reglamentario.
El encuentro, disputado con máxima intensidad desde el primer esprint, fue un auténtico choque de trenes entre dos de las canteras más potentes del planeta. España planteó un partido tácticamente impecable, sustentado en una defensa presionante y una notable solidez en las situaciones de inferioridad numérica. Por su parte, la escuadra húngara tiró de efectividad y potencia física para mantenerse en la pelea en todo momento.
Un duelo de poder a poder
A lo largo de los cuatro cuartos, las alternativas en el marcador fueron constantes. España logró golpear en momentos clave gracias a la fluidez en la circulación de balón y el acierto de su línea de ataque. Sin embargo, el conjunto magiar reaccionó en los minutos finales, aprovechando pequeños desajustes para igualar la contienda y forzar la resolución desde los cinco metros.
En la fatídica tanda de penaltis, la suerte y la precisión sonrieron al combinado húngaro. Pese al gran rendimiento de la portería española y el temple de los lanzadores, el margen de error fue mínimo y los magiares acabaron abrochando el título continental.
«Esta plata duele por lo cerca que ha estado el oro, pero demuestra que el trabajo de formación en nuestro país es excelente. Estar entre los mejores año tras año no es casualidad», señalaron fuentes del cuerpo técnico tras el encuentro.
Un éxito que confirma una hegemonia
Más allá de la amargura inicial por rozar el máximo galardón, esta medalla de plata representa un hito de enorme valor para el deporte nacional. El resultado confirma la excelente salud y el relevo generacional del waterpolo español, garantizando que la selección absoluta siga contando en el futuro con atletas adaptados a la máxima exigencia internacional.
Con este nuevo metal en categorías inferiores, España vuelve a mandar un mensaje alto y claro al panorama internacional: nuestro país sigue asentado en la cúspide mundial del waterpolo.



