VALENCIA. — La Asociación Valenciana de Agricultores (AVA-ASAJA) ha dado la voz de alarma al inicio de la siega del arroz ante la amenaza de un severo recorte de precios por parte de la industria comercial, que situaría las cotizaciones en torno a los 0,35 €/kg. De consumarse estas cifras, los arroceros valencianos sufrirían unas pérdidas de unos 0,20 euros por kilo comercializado, abocando al cultivo a la ruina y amenazando con el abandono masivo de campos en los parques naturales de La Albufera y el marjal de Pego-Oliva.
Ante este escenario, la entidad presidida por Cristóbal Aguado ha anunciado que actuará con firmeza: recabará la documentación de las operaciones de compraventa y denunciará ante la Agencia de Información y Control Alimentario (AICA) a las empresas que ofrezcan contratos por debajo del umbral de rentabilidad, incurriendo en una práctica ilegal de venta a pérdidas.
Brecha insostenible entre costes y precios en origen
El sector arrocero afronta un encarecimiento de los costes de producción del 7,2% impulsado por las subidas en fertilizantes nitrogenados, carburantes, semillas y mano de obra. Según las estimaciones de AVA-ASAJA, producir un kilo de arroz cuesta actualmente unos 0,54 €/kg.
| Concepto | Cotización / Valor |
| Coste medio de producción | 0,54 €/kg (+7,2%) |
| Oferta inicial proyectada | ~0,35 €/kg |
| Pérdida estimada por kilo | ~0,20 €/kg |
| Recorte respecto a la campaña anterior | -0,15 €/kg (-30%) |
Esta brecha entre costes y precios no se cubriría con los apoyos de la Política Agrícola Común (PAC), reduciendo drásticamente los ingresos en las parcelas afectadas por plagas como el cucat o la piricularia.
Competencia desleal y riesgos ambientales
AVA-ASAJA exige a las autoridades comunitarias revisar los acuerdos comerciales con terceros países para frenar la entrada masiva de arroz foráneo a bajo coste. Asimismo, insta a endurecer los controles fronterizos para impedir la llegada de partidas contaminadas con fitosanitarios prohibidos en la Unión Europea (como Tricyclazol, Chlorpyrifos o Imidacloprid), ya detectados en alertas del sistema RASFF provenientes de países como Pakistán, India o Vietnam.
El abandono del arrocero tendría consecuencias fatales para el territorio. La normativa vigente en La Albufera y Pego-Oliva impide alternar con otros cultivos, por lo que la falta de rentabilidad degradaría directamente dos espacios protegidos de alto valor ecológico y provocaría problemas ambientales y sanitarios en los municipios colindantes.



