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José María Román, una de las figuras históricas del socialismo andaluz, llama a la ciudadanía a manifestarse el 2 de septiembre a las 20:00 horas.
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El PSOE de Ceuta respalda la movilización bajo el lema «Somos socialistas y somos ceutíes», evidenciando el malestar de varios sectores territoriales con la dirección central.
CHICLANA DE LA FRONTERA / CEUTA — La marejada interna en el seno del Partido Socialista suma un nuevo capítulo de tensión entre el poder local y la dirección federal. José María Román, histórico alcalde socialista de Chiclana de la Frontera —uno de los principales bastiones urbanos que conserva el PSOE en Andalucía—, ha convocado oficialmente una manifestación en apoyo al pueblo de Ceuta para el próximo 2 de septiembre a las 20:00 horas.
La decisión adopta un cariz de desafío político directo a la ejecutiva que encabeza Pedro Sánchez. En los últimos días, desde Ferraz se había trasladado una consigna clara a los cargos municipales para boicotear y desmarcarse de las convocatorias impulsadas en el marco de la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP). Sin embargo, la iniciativa de Román fractura la disciplina de partido solicitada por la dirección nacional.
Adhesión de Ceuta y lema de reafirmación
Lejos de aislarse, la convocatoria de Chiclana ha encontrado un rápido eco en el propio PSOE de Ceuta, cuyos dirigentes locales han confirmado su asistencia y respaldo activo a la concentración. Fuentes de la formación en la ciudad autónoma han justificado su postura argumentando que la prioridad debe ser el compromiso con la ciudadanía frente a las directrices de partido: «Somos socialistas y somos ceutíes», remarcan como argumento central.
Descontento creciente en las bases territoriales del PSOE
El movimiento liderado por Román no representa un hecho aislado, sino que visibiliza la distancia creciente entre los barones y regidores locales frente a la estrategia política de Pedro Sánchez y su equipo de gobierno. Fuentes del entorno municipalista señalan que existe un malestar acumulado por la gestión de la política territorial y la toma de decisiones centralizada sin consulta a las agrupaciones locales.
Con esta movilización, Chiclana se convierte en el epicentro del descontento interno del socialismo andaluz, en un momento donde la cohesión territorial del PSOE vuelve a ponerse a prueba a pie de calle.



