El exasesor afirma que informó directamente a varios ministerios tras recibir la alerta de la inteligencia española. La negativa previa del delegado en una convulsa rueda de prensa deja su continuidad en una situación crítica, mientras Moncloa descarta por ahora su cese.
CEUTA.– La crisis política e institucional en la Delegación del Gobierno en Ceuta se ha agravado de forma drástica en las últimas horas tras la dimisión irrevocable de su jefe de gabinete. En su carta de salida, el exasesor carga de forma directa contra el delegado del Gobierno, a quien acusa públicamente de ocultar la verdad y mentir a la ciudadanía respecto a los avisos de seguridad remitidos por el Centro Nacional de Inteligencia (CNI).
El detonante del choque interno ha sido la gestión de la información proporcionada por los servicios de inteligencia. Mientras el delegado del Gobierno negó rotundamente haber tenido conocimiento formal o previo de los informes del CNI durante una reciente comparecencia pública, la versión expuesta por su hasta ahora mano derecha desmiente categóricamente esas afirmaciones, asegurando que el máximo representante estatal en la ciudad autónoma estuvo al corriente en todo momento.
Gestiones directas con los Ministerios
Según sostiene el ex-jefe de gabinete, no solo existió conocimiento directo del aviso por parte de la cabecera de la Delegación, sino que él mismo se encargó de trasladar y coordinar la alerta recibida con diversos departamentos ministeriales en Madrid. Esta revelación contradice de lleno la tesis oficial mantenida por el delegado y deja en entredicho los canales de comunicación y coordinación entre las autoridades de la ciudad autónoma y el Ejecutivo central.
Fuentes cercanas a la institución señalan que la tensión interna resultaba insostenible desde la controvertida rueda de prensa ofrecida días atrás por el delegado. Aquella comparecencia, calificada por diversos sectores políticos y mediáticos como «bochornosa» por sus vacilaciones y contradicciones, intentó dar carpetazo al asunto eximiendo de responsabilidad a la Delegación. Sin embargo, la dimisión en bloque del núcleo de confianza desmonta la estrategia de contención y pone en el foco la veracidad de sus explicaciones.
Moncloa mantiene el respaldo pese a la presión
A pesar de la gravedad de los hechos y del goteo de críticas que exigen la destitución inmediata del delegado por haber faltado a la verdad, desde el Palacio de la Moncloa se opta por el momento por mantenerlo en el cargo. Fuentes gubernamentales evitan confirmar relevos a corto plazo, apelando a la prudencia y al análisis de los procedimientos internos.
No obstante, la oposición y diversas formaciones locales consideran que la continuidad del delegado es ya insostenible. La brecha abierta entre los informes de seguridad del CNI, la gestión comunicativa de la Delegación y la posterior denuncia de su propio equipo directivo dejan a la principal institución del Estado en Ceuta en una posición de extrema debilidad política.



