Ante la oleada de incendios de extrema gravedad que asolan el territorio nacional este verano de 2026 —con episodios especialmente devastadores como el registrado en Burgohondo (Ávila)—, la discusión sobre la prevención forestal vuelve a situarse en el centro de la agenda pública. Sin embargo, frente a los discursos habituales que reclaman «limpiar el monte» o potenciar el uso de la ganadería extensiva, un artículo de opinión firmado por los activistas Jaime del Val y Rosa Mas, del colectivo Rebeldes Indignadas, plantea una enmienda a la totalidad: abandonar el enfoque antropocéntrico y apostar por el rewilding (resilvestración) y la liberación del territorio.
El mito de la ganadería extensiva y la importancia del matorral
Los autores rechazan tajantemente la tesis de que la ganadería extensiva sea la solución a los fuegos. Según argumentan, este sector no solo es una de las principales fuentes de emisiones de gases de efecto invernadero a nivel global, sino que en la práctica está detrás de numerosos incendios provocados por negligencias o uso de maquinaria. En este sentido, señalan de forma directa la responsabilidad del sector en desastres recientes que han arrasado miles de hectáreas en reservas naturales.
Por otro lado, el texto cuestiona el concepto tradicional de «limpiar el monte». Lejos de ser biomasa sobrante, el sotobosque y las formaciones arbustivas desempeñan un papel fundamental en el ecosistema: retienen la humedad del suelo, evitan la erosión, reducen la evaporación y constituyen el hábitat y alimento de multitud de especies de flora y fauna.
Herbívoros salvajes: los verdaderos gestores del ecosistema
Frente a la figura del «ganado bombero», la propuesta de Rebeldes Indignadas sitúa a la fauna silvestre como la verdadera reguladora del monte. Animales como ciervos, corzos, gamos o jabalíes, junto con la presencia equilibrada de grandes depredadores, abren claros de forma natural, dispersan semillas y controlan la vegetación sin degradar el entorno.
Para apoyar esta postura, los autores citan diversas investigaciones académicas y proyectos impulsados por organizaciones como Rewilding Europe, Rewilding Britain o Rewilding Spain, que documentan cómo la reintroducción de herbívoros libres y la recuperación de procesos ecológicos reducen la intensidad y la propagación de los incendios forestales de forma natural y económica.
Transición alimentaria y un nuevo modelo de convivencia
Más allá de la intervención en el medio natural, el artículo aboga por una transformación profunda del modelo socioeconómico para frenar el colapso ecológico:
- Transición a dietas vegetales: Eliminar la industria de la explotación animal para liberar más de 3.500 millones de hectáreas en el planeta y destinarlas a la renaturalización.
- Prohibición de la caza: Proteger a los animales salvajes y permitir que ejerzan su función ecológica en libertad.
- Reconversión del sector primario: Canalizar subvenciones públicas para que agricultores y ganaderos abandonen prácticas extractivas y transicionen hacia modelos agroecológicos vegetales.
- Decrecimiento y revisión demográfica: Cuestionar el modelo de ocupación territorial agresivo y la lógica del crecimiento económico ilimitado.
En conclusión, los firmantes hacen un llamamiento a los movimientos ecologistas y a la sociedad para superar el negacionismo antropocéntrico y sumarse a la Alianza de Futuros Vivibles. La verdadera prevención de los incendios, sostienen, no pasa por dominar o explotar la naturaleza, sino por dejar que la vida silvestre recupere su espacio y se autorregule.
















