Pedro Sánchez ha detallado durante su comparecencia en el Congreso el contenido de dos notas elaboradas por el Centro Nacional de Inmigración y Fronteras (CENIF) los días 28 y 29 de julio, justo antes de la entrada masiva de migrantes en Ceuta.
Según ha explicado el presidente, el informe del 28 de julio analizaba la situación existente y consideraba que el movimiento detectado en redes sociales no resultaba preocupante. Sin embargo, advertía de que las buenas condiciones marítimas podían provocar «un incremento gradual de los intentos de acceso por los espigones».
La segunda nota, fechada el 29 de julio, elevaba la advertencia y señalaba expresamente un «riesgo potencial de entradas irregulares en las ciudades de Ceuta y Melilla», coincidiendo con la celebración en Marruecos del Día del Trono.
El CENIF veía muy probable que hubiera entradas a nado
El documento incorporaba una tabla con diferentes escenarios. Según la explicación ofrecida por Sánchez, los analistas atribuían una «alta probabilidad» a que se produjeran entradas a nado, aunque calculaban que su impacto sería «bajo-medio».
En cambio, la posibilidad de que se produjera un movimiento coordinado combinando entradas a nado y saltos de la valla recibía una probabilidad «media-baja».
El propio CENIF advertía de que no podía asegurarse que estos escenarios fueran a producirse y señalaba que, en caso de aparecer novedades relevantes, se elaborarían nuevas notas informativas.
Sánchez ha explicado que a partir de esta información se emitieron alertas a los puestos fronterizos, aunque ha reconocido que muchas de ellas llegaron los días 30 y 31 de julio, cuando la entrada masiva en Ceuta ya se había producido.
La explicación sobre estas alertas previas adquiere especial relevancia después de que Sánchez haya cifrado en cerca de 70.000 personas las que cruzaron la frontera de Ceuta durante aquellas dos jornadas y haya defendido en el Congreso la actuación de las fuerzas de seguridad y la respuesta desplegada por el Gobierno.
Sánchez niega haber recibido alertas extraordinarias antes de la entrada masiva en Ceuta pese a los avisos del CENIF
El presidente sostiene que ningún informe anticipó la magnitud de la crisis y distingue entre los avisos rutinarios y una alerta capaz de prever lo ocurrido
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha asegurado este jueves en el Congreso que el Ejecutivo no recibió ninguna «alerta o aviso extraordinario» que permitiera anticipar la entrada masiva de migrantes registrada en Ceuta a finales de julio.
«La respuesta es clara: no», ha afirmado Sánchez, después de explicar que el Gobierno ha revisado los informes, comunicaciones y notas remitidas durante los días anteriores por las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado y por el Centro Nacional de Inteligencia (CNI), tanto a responsables políticos como a la Delegación del Gobierno en Ceuta.
Según el presidente, ninguno de esos documentos fue más allá de «la descripción de los datos» y de «avisos rutinarios», y ninguno permitió prever «remotamente ni la escala ni la probabilidad» de lo que finalmente ocurrió.
Dos informes del CENIF sí advertían de posibles entradas
Durante su intervención, Sánchez ha detallado también el contenido de dos notas del Centro Nacional de Inmigración y Fronteras (CENIF), fechadas los días 28 y 29 de julio.
La primera analizaba los movimientos detectados en redes sociales y concluía que no resultaban preocupantes, aunque advertía de que las buenas condiciones del mar hacían prever un incremento gradual de los intentos de entrada por los espigones.
La nota del 29 de julio iba más allá y hablaba expresamente de un «riesgo potencial de entradas irregulares en las ciudades de Ceuta y Melilla», coincidiendo con la celebración del Día del Trono en Marruecos.
El documento incorporaba además una tabla de posibles escenarios. El CENIF atribuía una «alta probabilidad» a las entradas a nado, aunque estimaba que tendrían un impacto «bajo-medio». Para un movimiento coordinado que combinara entradas a nado y saltos de la valla establecía una probabilidad «media-baja».
El propio informe advertía, sin embargo, de que no podía asegurarse que estos escenarios fueran a producirse.
Sánchez distingue entre «avisos» y una alerta extraordinaria
La cuestión central de la explicación ofrecida por Sánchez está precisamente en esa diferencia. El presidente no niega que existieran informes y advertencias sobre posibles intentos de entrada, pero sostiene que ninguno anticipaba una operación de las dimensiones que finalmente se produjo.
Sánchez ha señalado además que, a partir de la nota del CENIF, se emitieron alertas a los puestos fronterizos, aunque muchas de ellas se cursaron durante los días 30 y 31 de julio, cuando la entrada masiva ya había ocurrido.
Por tanto, de las propias explicaciones del presidente se desprende que sí existían avisos previos sobre un aumento del riesgo migratorio, incluida una previsión de «alta probabilidad» de entradas a nado, pero el Gobierno sostiene que no existió una alerta extraordinaria que anticipara la magnitud, coordinación o probabilidad de la crisis que finalmente se produjo.
Sánchez defiende que el Gobierno había reforzado Ceuta
El presidente también ha rechazado que el Ejecutivo permaneciera inactivo antes de la crisis. Ha situado el 8 de junio, tras una sentencia del Tribunal Supremo, como el momento en el que se produjo «el único cambio real en el escenario migratorio» que justificaba adoptar nuevas medidas.
Según ha relatado, posteriormente se reforzó la vigilancia marítima en el Tarajal, se incorporaron nuevas embarcaciones, se diseñaron elementos físicos de contención para la frontera y se mantuvieron reuniones con las autoridades marroquíes.
También se ampliaron las plazas disponibles en el Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI) ante la posibilidad de que aumentara la presión migratoria sobre Ceuta y Melilla.
La controversia queda así centrada en qué consideración debe darse a las advertencias existentes antes de la crisis: mientras Sánchez las encuadra dentro de los avisos habituales que no permitían prever un episodio excepcional, las notas del CENIF muestran que los servicios especializados sí habían contemplado un aumento de las entradas y habían asignado una probabilidad alta al escenario de llegadas a nado.
Sánchez publicará todos los informes previos a la crisis de Ceuta y niega que el Gobierno conociera la llegada de 70.000 personas
El presidente anuncia un dossier con la documentación policial y sostiene que ningún informe anticipó la magnitud de las entradas de los días 30 y 31 de julio
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha anunciado en el Congreso que el Ejecutivo hará público un dossier con todos los informes policiales elaborados en los días anteriores a la entrada masiva de migrantes en Ceuta, registrada los pasados 30 y 31 de julio.
Sánchez ha asegurado que la documentación se difundirá para que «la ciudadanía y los medios puedan examinarla por sí mismos» y ha defendido que el Gobierno está actuando con «absoluta transparencia» para que pueda conocerse qué información manejaban las autoridades antes de la crisis.
El anuncio llega después de que el presidente reconociera la existencia de informes del Centro Nacional de Inmigración y Fronteras (CENIF) que advertían de un posible incremento de las entradas irregulares.
«Ningún informe» anticipó la llegada de 70.000 personas



Sánchez ha insistido en diferenciar entre las advertencias sobre un aumento de las entradas a nado y disponer de información que permitiera prever una llegada masiva de las dimensiones finalmente registradas.
«Una cosa es detectar que está creciendo el número de personas que cruza nadando y otra es decir que hay que extremar las cautelas para anticipar en cuestión de horas la llegada de 70.000 personas a Ceuta», ha argumentado.
Y ha sido tajante sobre este último extremo: «Eso no lo hizo ningún informe, al menos ninguno que llegara a manos del Gobierno de España».
El presidente sostiene que reconocer esta circunstancia no supone eludir responsabilidades ni responsabilizar a los organismos policiales o de inteligencia, sino asumir el carácter «excepcional» de lo sucedido durante aquellas dos jornadas.
«Es absurdo pensar que el Ejecutivo fue avisado y no hizo nada a propósito», ha añadido.
Los informes sí advertían de entradas a nado
La explicación se produce después de que el propio Sánchez haya revelado el contenido de las notas elaboradas por el CENIF los días 28 y 29 de julio.
La del día 28 consideraba que los movimientos detectados en redes sociales no eran preocupantes, aunque contemplaba un incremento gradual de los intentos de acceso por los espigones debido a las buenas condiciones del mar.
Más significativa era la nota del 29 de julio, que advertía de un «riesgo potencial de entradas irregulares en las ciudades de Ceuta y Melilla» y otorgaba una «alta probabilidad» a que se produjeran entradas a nado, aunque calculaba un impacto «bajo-medio».
El CENIF consideraba, en cambio, «media-baja» la probabilidad de un movimiento coordinado que combinara entradas a nado y saltos de la valla.
La posición defendida por Sánchez es, por tanto, que existieron avisos sobre un aumento de la presión migratoria, pero ninguno anticipó una entrada de aproximadamente 70.000 personas en cuestión de horas.
España convocó a la embajadora de Marruecos
Durante la misma comparecencia, Sánchez ha revelado además un episodio hasta ahora no conocido públicamente: el Gobierno español convocó el pasado 21 de agosto a la embajadora de Marruecos en España por unas declaraciones realizadas por dos ministros marroquíes sobre Ceuta y Melilla.
El Ejecutivo consideró «inaceptables» las manifestaciones del ministro marroquí de Justicia, Abdellatif Ouahbi, que había reivindicado los «derechos históricos y geográficos» de Marruecos sobre las ciudades autónomas.
También motivaron la reacción española las palabras del ministro de Asuntos Islámicos, Ahmed Tufiq, quien había hecho referencia a una «lucha sagrada para liberar las ciudades ocupadas».
La revelación añade un nuevo elemento a la crisis diplomática mientras el debate político se centra ahora en determinar qué sabía exactamente el Gobierno antes del 30 de julio. La publicación anunciada de todos los informes previos permitirá contrastar las advertencias que recibió el Ejecutivo con la magnitud de los acontecimientos que finalmente se produjeron.
Sánchez insiste en que no hay «pruebas sólidas» de que Marruecos planificara la entrada masiva en Ceuta
El presidente asegura que ninguna institución española, europea o internacional ha aportado evidencias concluyentes y anuncia más capacidad de acogida y 180 millones para reforzar las fronteras
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha insistido este jueves en el Congreso en que no existen por ahora «pruebas sólidas» que permitan afirmar que Marruecos planificó o ejecutó la entrada masiva de migrantes registrada en Ceuta los días 30 y 31 de julio.
Sánchez ha defendido que ni los organismos españoles ni las instituciones internacionales han trasladado al Ejecutivo evidencias concluyentes en ese sentido.
«Puedo garantizarles que ninguna institución, tampoco el servicio diplomático, ni la Comisión Europea, ni ningún organismo internacional ha entregado al Gobierno de España evidencias sólidas de que Marruecos planificara o ejecutara el episodio», ha afirmado.
El presidente ha añadido que el asunto continúa bajo investigación y que, si aparecen pruebas concluyentes, el Ejecutivo actuará «con total contundencia» y difundirá lo que se conozca «con total transparencia».


El Gobierno mantiene abierta la investigación sobre Marruecos
La posición de Sánchez llega en plena controversia por el papel que pudo desempeñar Marruecos en la crisis de Ceuta.
El Gobierno evita por ahora atribuir directamente al Ejecutivo marroquí la organización de los hechos y se remite a las investigaciones abiertas.
Sánchez ha dejado claro que esta posición podría cambiar si aparecen nuevos elementos. En ese caso, ha asegurado, el Gobierno español hará públicas las conclusiones y adoptará las medidas que correspondan.
La declaración se produce además después de que el presidente anunciara que publicará un dossier con los informes policiales elaborados antes de la entrada masiva, con el objetivo de que puedan ser examinados públicamente.
180 millones para reforzar las fronteras de Ceuta y Melilla
Sánchez ha aprovechado su intervención para anunciar también medidas destinadas a preparar mejor al Estado ante posibles episodios migratorios extraordinarios.
Entre ellas se encuentra el refuerzo de las fronteras de Ceuta y Melilla, con una inversión global de 180 millones de euros.
El presidente ha admitido, sin embargo, que ninguna infraestructura puede garantizar una seguridad absoluta.
Según ha explicado, detrás de la presión migratoria existen factores como la desigualdad y la búsqueda de oportunidades, por lo que «por muy alta que sea esa frontera» esa realidad seguirá existiendo.
Ceuta pasa de 500 a 3.500 plazas de acogida
Otra de las medidas anunciadas afecta directamente a la capacidad de acogida.
Sánchez ha asegurado que, en menos de un mes, Ceuta ha pasado de disponer de 500 plazas activadas a contar con 3.500.
El objetivo, según ha explicado, es ampliar las infraestructuras de acogida temporal para evitar que las personas migrantes tengan que permanecer en la calle cuando se produzcan episodios de llegada masiva.
El Gobierno también pretende acelerar la tramitación de los retornos, reduciendo al mínimo posible el tiempo de estancia en Ceuta, siempre dentro de los límites establecidos por la ley.
Más apoyo a los servicios públicos y a la economía de Ceuta
Sánchez ha anunciado igualmente que se reforzará el apoyo estatal a los servicios públicos, la economía y la población de Ceuta, tras semanas marcadas por la presión migratoria y sus consecuencias sobre la ciudad.
La estrategia del Gobierno se apoya así en tres frentes: reforzar la frontera, aumentar la capacidad de acogida y agilizar los procedimientos de retorno.
Todo ello mientras el Ejecutivo mantiene que, pese a las sospechas y a los informes conocidos, todavía no dispone de evidencias suficientes para responsabilizar directamente a Marruecos de la planificación de la entrada masiva de 70.000 personas en Ceuta.



