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El Ministerio de Transportes prohíbe la navegación, el fondeo y las actividades recreativas en un amplio perímetro frente al Palacio de La Mareta entre el 1 y el 24 de agosto.
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Críticas por el uso de recursos públicos y Salvamento Marítimo para garantizar la intimidad de la estancia estival del presidente del Gobierno.
COSTA TEGUISE (LANZAROTE).— Las vacaciones estivales del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, vuelven a estar rodeadas de polémica por la dimensión del dispositivo desplegado para garantizar su aislamiento. A través del radioaviso NR-2048/2026 emitido por Salvamento Marítimo —organismo dependiente del Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana—, el Ejecutivo ha establecido una severa zona de exclusión marítima de casi tres cuartos de millón de metros cuadrados en aguas de Costa Teguise, justo frente a la residencia real de La Mareta.
La restricción, que entró en vigor el pasado 1 de agosto y se mantendrá hasta el día 24, prohíbe taxativamente el tránsito de embarcaciones, las actividades pesqueras y cualquier tipo de ocio náutico dentro de un polígono delimitado por cuatro coordenadas geográficas precisas que marcan una distancia de seguridad de cientos de metros hacia el mar abierto.
Un «escudo marítimo» pagado con fondos públicos
El despliegue de esta franja de exclusión de unos 732.000 m² (aproximadamente 73 hectáreas) ha desatado duras críticas por parte de sectores náuticos locales y formaciones de la oposición, que denuncian un uso desproporcionado de los medios de la Administración del Estado para blindar el descanso del jefe del Ejecutivo.
«Se está utilizando un organismo dedicado a la seguridad de la vida humana en el mar como Salvamento Marítimo para hacer de vigilante privado de un recinto vacacional», señalan fuentes del sector náutico de la isla, molestas por el impacto que la medida genera en la navegación recreativa y profesional en plena temporada alta estival.
El perímetro cerrado por los puntos 1 (28° 59.07′ N, 013° 30.58′ W) y 4 (28° 59.30′ N, 013° 30.08′ W) en la línea de costa, y proyectado mar adentro hacia los vértices 2 y 3, impide que cualquier barco, velero o motonaútica se aproxime al litoral de la finca pública. La medida se suma al habitual despliegue de seguridad en tierra a cargo de la Guardia Civil y la Policía Nacional, convirtiendo el complejo diseñado originalmente por César Manrique en una auténtica fortaleza inexpugnable a costa del erario público.
Un cerco a la transparencia
No es la primera vez que la estancia del presidente en Lanzarote suscita controversia por el gasto y el celo reservado que rodea sus desplazamientos. Sin embargo, el recurso al uso de alertas oficiales de navegación para acordonar el espacio marítimo evidencia el contraste entre el discurso de austeridad e institucionalidad del Ejecutivo y la realidad de unos despliegues estivales más propios de un blindaje militar que de una estancia de asueto personal.
Durante las próximas tres semanas, los vecinos y visitantes de Costa Teguise deberán resignarse a ver vigilada y vetada una franja de su litoral para que nada altere la tranquilidad del presidente.



