Ocho puestos continúan afectados porque sus cuadros quedaron completamente calcinados
El malestar crece entre algunos vendedores del Mercado Central de Valencia una semana después del incendio declarado en el cuarto de contadores del sótano. Aunque la mayor parte de los 45 puestos que se quedaron sin electricidad ya ha recuperado el suministro, ocho paradas continúan afectadas porque sus cuadros eléctricos quedaron calcinados.
Los comerciantes esperan que las reparaciones permitan recuperar próximamente la normalidad, pero advierten de que el incendio ha puesto sobre la mesa otros problemas relacionados con la conservación del edificio.
Goteras, tuberías con pérdidas, agua procedente de los sistemas de climatización, suciedad acumulada y desperfectos en distintos elementos forman parte de las deficiencias denunciadas por los vendedores.
“Hay gente que piensa que es aluminio y es cristal tapado por el polvo”, explica una comerciante al referirse a las lamas acristaladas del edificio, cuyo estado impide que la luz atraviese con normalidad.
Cortes de luz antes del siniestro
Una de las vendedoras asegura que varios puestos ya habían sufrido problemas con el suministro eléctrico una semana antes del incendio. La comerciante afirma que el mismo día del fuego volvió a producirse un corte y que los técnicos sustituyeron un fusible.
Según su testimonio, poco después de recuperar la electricidad las bombillas comenzaron a parpadear y apareció olor a quemado. No obstante, habrá que esperar al informe de la Policía Científica para conocer oficialmente qué provocó el incendio.
Una limpieza pendiente
El Ayuntamiento había sacado a contratación unas obras de limpieza y mantenimiento del Mercado Central por un importe superior a los 600.000 euros, pero el concurso quedó desierto.
Ante esta situación, el consistorio prepara otro procedimiento de contratación mediante invitaciones a varias empresas. La adjudicación podría conocerse durante las próximas semanas.
El Mercado Central funciona como espacio de autogestión desde 1986. Algunos vendedores denuncian que esta circunstancia provoca que el Ayuntamiento y la gestora se atribuyan mutuamente la responsabilidad cuando aparecen problemas.
Los comerciantes reclaman una intervención que vaya más allá de reparar los daños del incendio y permita conservar adecuadamente un edificio histórico, protegido como Bien de Interés Cultural y próximo a cumplir un siglo.



