La decisión aparta al ex candidato a la alcaldía y a la concejal de responsabilidad patrimonial del grupo municipal, reduciendo la representación del partido y reabriendo la incertidumbre en el equipo de gobierno de María José Catalá.
VALÉNCIA — Vox ha formalizado de manera fulminante la expulsión de sus filas de quien fuera su cabeza de lista al Ayuntamiento de Valéncia, Juanma Badenas, y de su pareja, la también concejal Cecilia Herrero. La medida se hará efectiva en el próximo pleno municipal, provocando un auténtico seísmo político en la corporación municipal y reconfigurando el tablero político local en el tramo final del mandato.
Ambos ediles, que actualmente ostentan las carteras de Patrimonio Municipal (Badenas) y Responsabilidad Patrimonial (Herrero), volverán a pasar a la condición de concejales no adscritos. La expulsión supone un durísimo golpe económico y logístico para la formación de Santiago Abascal en el consistorio valenciano: el grupo municipal se reducirá de cuatro a dos integrantes, perdiendo la asignación presupuestaria correspondiente (360 euros mensuales por concejal) y un total de tres asesores (1,5 por edil expedientado).
Una crisis con antecedentes y pactos de conveniencia
El desencuentro entre la dirección del partido y ambos concejales no es nuevo. El origen del conflicto se remonta al verano de 2025, cuando Badenas fue suspendido de militancia y Herrero solicitó la baja del partido. Durante semanas, ambos actuaron como ediles no adscritos, lo que dejó al gobierno local en una situación de extrema debilidad. En aquel momento, la alcaldesa de Valéncia, María José Catalá (PP), comprobó la fragilidad de su mayoría absoluta al perder diversas votaciones decisivas en el Pleno debido al voto en contra de los dos ediles díscolos.
Para blindar la gobernabilidad, Catalá entabló conversaciones directas tanto con Vox Madrid como con la dirección autonómica en Valéncia. Aquella negociación culminó en un acuerdo altamente cuestionado: la reintegración de Badenas y Herrero en el grupo municipal de Vox para devolverle sus cuatro integrantes y su continuidad dentro del equipo de gobierno local mediante concejalías de bajo perfil mediático.
Aquel pacto ofreció un beneficio mutuo evidente: Vox evitó perder representación, una cuantía económica estimada en 10.000 euros y tres asesores; la alcaldesa garantizó el respaldo parlamentario necesario para sacar adelante sus mociones; y los dos concejales mantuvieron sus remuneraciones y cuotas de poder en el ejecutivo municipal.
El trasfondo del pacto PP-Vox para el Senado
Sin embargo, el giro drástico ejecutado ahora por Vox ha reabierto los interrogantes sobre los verdaderos motivos de la resolución del expediente sancionador, que en su día la propia formación dio por archivado. En el ámbito político nada ocurre por casualidad: la expulsión coincide en el tiempo con el acuerdo alcanzado a nivel regional entre el Partido Popular y Vox, mediante el cual Vox renuncia a presentar candidatura propia al Senado por la provincia de Valéncia e integra a su vicepresidente provincial y ex-conseller, Vicente Aguirre, como número dos en las listas del PP a la Cámara Alta.
La efectividad inmediata del expediente de expulsión deja ahora varios frentes abiertos. Falta por concretar si María José Catalá mantendrá a Badenas y a Herrero al frente de sus concejalías y si mantendrán a sus asesores asignados. Lo que parece inevitable es que a la alcaldesa se le multiplican las dificultades en el epílogo de su gestión, donde deberá volver a hacer equilibrios para garantizar la estabilidad parlamentaria en los plenos municipales.
¿Podría ser una estrategia bien medida del partido de Abascal para acabar la legislatura en el Ajuntament de Valéncia con una incertidumbre absoluta y acabando con los nervios del Grupo Municipal Popular?



