Es un hecho: la sociedad contemporánea prefiere los pagos con tarjeta a los pagos con dinero físico. Cada vez es más habitual que comercios de todo tipo cuenten con terminales TPVs para realizar cobros de apenas unos céntimos. Además, muchos jóvenes ni siquiera llevan unas monedas encima cuando salen de casa.
El cambio de tendencia, acelerado por las políticas de contacto cero de la pandemia de 2020, es una realidad. Según datos del Banco de España, los pagos con dinero en efectivo siguen suponiendo un alto volumen de las transacciones. Un 60 % de la población lo usa como método principal de pago.
Sin embargo, la misma fuente oficial admite que el pago con tarjeta, con el móvil y con dispositivos más novedosos, como los relojes inteligentes, no hacen más que aumentar. En este momento, el Banco de España fija el total de pagos con dinero digital en un 43 % de los casos.
El incremento de pagos con tarjeta en TPV es notable en los últimos años
Pese a que mucha gente (especialmente las generaciones mayores) todavía lleva billetes y monedas encima, los datos inclinan la balanza hacia los sistemas de pago digital.
Según el Estudio sobre los hábitos en el uso de dinero en efectivo en 2025, en el año anterior tan solo un 11 % de los usuarios llevaba su tarjeta de crédito o de débito vinculada al teléfono móvil. En tan solo un año, la cifra de personas que lo usan como fórmula prioritaria ha aumentado 4 puntos porcentuales, hasta sumar un 15 %.
A esto se suma la preferencia por el pago con tarjetas físicas de plástico, que en 2025 ha sido el método más utilizado por parte del 27 % de la población nacional.
Los hábitos de consumo aceleran el cambio
La llegada de herramientas como Bizum, la facilidad de contar con una tarjeta de débito asociada a la cuenta bancaria y, sobre todo, el hecho de que muchas empresas y pequeños locales ya pueden incluso cobrar con el móvil son motivos que impulsan el cambio.
Los hábitos de consumo caminan hacia un contexto futuro en el que el pago en efectivo se convertirá en algo anecdótico. Sin embargo, no es algo que vaya a ser inmediato: el pago en físico sigue siendo mayoritario y las generaciones de personas con más edad no están tan abiertas al cambio.
Donde sí se ha visto una clara tendencia a favor de los pagos con tarjeta y el uso del TPV es en las cantidades de los desembolsos. En pagos grandes, como el que exige comprar un electrodoméstico, llenar el depósito del coche o pagar una comida familiar, la mayoría de las personas eligen la tarjeta frente al dinero físico.
De hecho, según los datos del Banco de España, el volumen total de dinero pagado según cada una de las fórmulas, el pago con tarjeta y móvil gana por un 45 % respecto al 39 % de los pagos en físico.
El principal motivo es de seguridad: los usuarios prefieren llevar menos cantidades de billetes y monedas encima por si pierden la cartera o son víctimas de un hurto. En ese sentido, la tarjeta es mucho más cómoda: se puede bloquear de inmediato con una llamada a tu entidad bancaria o a través de la aplicación móvil del banco.
Además, en caso de no percibir el robo, es mucho más sencillo denunciar y reclamar esa cantidad al banco, que reintegra el dinero sustraído casi de manera automática a sus usuarios.
Otros beneficios del pago con tarjeta y TPV: control exhaustivo del gasto
Basta con preguntar a cualquier usuario sobre sus hábitos de gestión de la economía doméstica para comprender por qué el dinero digital y el pago en TPV destacan sobre el abono del dinero físico.
El primer motivo que sale a escena es la comodidad de llevar la tarjeta, con la que se puede acceder a una cantidad grande o pequeña dependiendo de la necesidad y en cuestión de segundos.
El segundo es que son usuarios que realizan muchísimas compras en su propio terminal móvil, en el portátil o a través de la tablet. Los e-commerce suelen cobrar de manera cómoda y segura con tarjeta, lo que se traduce en que las personas se acostumbren a realizar pagos con esta herramienta que ofrecen los bancos.
Sin embargo, esas no son las principales causas: los usuarios de las nuevas generaciones son conscientes de que el pago con tarjeta les permite tener un control más exhaustivo de sus gastos.
De hecho, es habitual que las personas de menos de 40 años realicen una consulta diaria a sus cuentas bancarias. Allí pueden ver, en un segundo, cuáles han sido los pagos realizados en los últimos días, de cuánto dinero disponen hasta final de mes, etc.
Beneficios del TPV para los pequeños comercios
En el otro lado de la balanza se sitúan los pequeños comercios. Estos eran, sin duda, los menos habituados a contar con un TPV para realizar cobros. Sin embargo, la tendencia de los usuarios ha hecho que se integren poco a poco en sus mostradores.
Lejos de ser un problema, cada vez son más los comerciantes que consideran que esta herramienta es clave para mejorar su actividad. Por un lado, dan respuesta a todos los clientes y, por otro, mejoran el control de los ingresos, reducen el tiempo de espera en la caja y los clientes que nunca pagan con efectivo pueden efectuar sus compras.
Además, los pagos digitales se pueden registrar de manera automática en los software de gestión, de manera que se reducen las tareas contables como el cierre de caja o el control de stock. Esto es algo muy positivo, especialmente en momentos como el cierre de trimestre o el balance anual, donde el tiempo dedicado al papeleo eleva los niveles de estrés en los profesionales de todos los sectores.
Sin duda, este es un camino que tiene un destino claro: el uso mayoritario de la tarjeta y el TPV como método principal de pago en nuestro país. Adaptarse a ello cuanto antes es dar un paso hacia el futuro.
METADATOS: El uso de tarjetas y TPVs es cada vez más habitual, frente a un uso del dinero físico, que se va reduciendo año tras año.
















