La capital de l’Horta Sur se prepara para su III Feria del Chocolate, que este año se expande a cinco jornadas. Entre el 30 de enero y el 3 de febrero, la ciudad fusionará su herencia cacaotera con las festividades de Sant Blai y l’Entrada de la Flor, aspirando a superar el récord de 150.000 visitantes.
POR REDACCIÓN Torrent, 13 de enero de 2026
Hay olores que definen la identidad de un pueblo. En Torrent, ese aroma es, sin duda, el del chocolate de bollo. No es solo un dulce; es un legado que ha pasado de generación en generación, desde los antiguos obradores que salpicaban el casco antiguo hasta convertirse hoy en el estandarte de una ciudad que sabe mirar al futuro sin soltar la mano de sus raíces.
Este 2026, la III Feria del Chocolate de Torrent no solo regresa, sino que se hace más grande, más ambiciosa y más integradora. Lo que comenzó como una apuesta por poner en valor el producto local se ha transformado en un evento de cinco días —del 30 de enero al 3 de febrero— que promete convertir a la ciudad en el epicentro gastronómico de la Comunitat Valenciana durante el invierno.
Una apuesta por la expansión
La decisión del Ayuntamiento de Torrent de ampliar la feria de tres a cinco jornadas no es casual. Responde a una demanda creciente. El éxito rotundo de la edición anterior, que dejó imágenes de calles abarrotadas y un impacto económico notable, ha obligado a los organizadores a extender el calendario. Este año, los epicentros de la actividad serán la Avenida al Vedat y la Plaza Corts Valencianes, espacios que se llenarán de expositores que van mucho más allá de las fronteras locales.
Aunque el corazón de la feria es el chocolate torrentino, el evento ha ganado tracción nacional. Artesanos y fabricantes de todos los rincones de España acudirán a la cita, ofreciendo desde las tabletas de piedra más rústicas hasta bombonería de vanguardia y propuestas de cacao de autor. Pero la feria ha entendido que el paladar del visitante es diverso: por ello, se consolidan los puestos dedicados a quesos artesanales, embutidos y productos gourmet, creando un maridaje perfecto entre lo dulce y lo salado.
Diseño con memoria
La identidad visual de esta edición también rinde homenaje a la historia. El cartel oficial, obra del diseñador local Adrián Herreros, es un ejercicio de nostalgia y modernidad. Inspirado en los envoltorios tradicionales del «bollo de chocolate», el diseño busca conectar con la memoria colectiva de los vecinos, recordando aquellos tiempos en los que el chocolate era el protagonista de las meriendas infantiles y el motor de las familias fabricantes del municipio.
La alcaldesa de la ciudad, Amparo Folgado, ha sido clara en su visión: «La Feria del Chocolate es una invitación a reencontrarnos con los sabores de nuestra infancia y a apoyar a nuestros fabricantes locales, que son parte esencial de nuestra historia y economía». Para el consistorio, este evento es la punta de lanza de una estrategia de dinamización que busca beneficiar directamente al comercio y la hostelería local en un mes tradicionalmente bajo para el consumo.
El tridente festivo: Fe, Fuego y Cacao
Lo que hace única a esta feria es su coincidencia con el ciclo festivo más importante de principios de año en Torrent. El visitante no solo acude a comprar chocolate; acude a vivir una experiencia cultural completa.
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L’Entrada de la Flor (1 de febrero): El fuego será el protagonista con la tradicional «passejà» y «cordà», una celebración centenaria donde el aroma a pólvora se mezclará con el del cacao.
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La Candelaria (2 de febrero): El preámbulo espiritual que prepara a la ciudad para su día grande.
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Sant Blai (3 de febrero): El clímax de las celebraciones. La calle Ramón y Cajal acogerá la Fira i Porrat, donde los gaiatos (bastones de caramelo), los SantBlaiets y el emblemático Rossejat Torrentí (un arroz al horno único en su elaboración) compartirán protagonismo con el chocolate.
Rumbo a FITUR: «Bollet» como embajador
Torrent no quiere que este éxito se quede solo en casa. En los próximos días, la ciudad llevará su propuesta a FITUR, la feria de turismo más importante del mundo en Madrid. La delegación torrentina, acompañada por su mascota «Bollet», presentará la Feria del Chocolate como un producto turístico consolidado.
El objetivo es superar las cifras de 2025, un año que se cerró con la espectacular cifra de 150.000 visitantes. En un mundo cada vez más digital y globalizado, Torrent ha encontrado en su chocolate artesano un nicho de autenticidad. El turismo gastronómico es hoy una de las palancas más potentes para atraer visitantes, y Torrent tiene el ingrediente secreto: un producto con denominación de origen sentimental.
El chocolate como motor económico
Más allá de la fiesta, la feria es una herramienta de resiliencia económica. En un contexto donde la pequeña industria artesanal enfrenta retos logísticos y de costes, eventos de esta magnitud permiten a los productores locales vender directamente al consumidor, eliminando intermediarios y reforzando la marca «Torrent» en el mercado regional.
Durante cinco días, la ciudad se volcará en ofrecer su mejor versión. La III Feria del Chocolate no es solo un mercado al aire libre; es la reafirmación de que Torrent es, por derecho propio, la capital dulce de la provincia. Una cita imprescindible para endulzar el invierno y para recordar que, a veces, el progreso se escribe con el sabor de siempre.















