Por: Redacción | Valéncia 14 de enero de 2026
La ciudad de Valéncia se ha despertado hoy con una noticia que marca el fin de una era política. Ricard Pérez Casado, el hombre que pilotó la transformación de la capital del Turia durante la convulsa y vibrante década de los 80, ha fallecido a los 80 años. Su marcha no solo deja un vacío en las filas del socialismo valenciano, sino que cierra un capítulo fundamental de la Transición en el Mediterráneo.
En respuesta a su pérdida, la alcaldesa de Valencia, María José Catalá, ha firmado esta mañana un decreto oficial que declara tres días de luto en la ciudad. Desde hoy miércoles y hasta el próximo viernes, las banderas de todos los edificios municipales ondearán a media asta, simbolizando el respeto de una institución que Pérez Casado dignificó durante casi diez años de mandato.
El último adiós institucional en el Salón de Cristal
El Ayuntamiento ha querido abrir las puertas de la casa consistorial a los vecinos. El emblemático Salón de Cristal se convertirá en el epicentro del homenaje ciudadano, albergando un libro de condolencias para que los valencianos puedan expresar su último tributo al exalcalde.
El horario para las firmas será el siguiente:
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Miércoles 14: De 17:00 a 20:00 horas.
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Jueves 15 y viernes 16: De 09:00 a 14:00 horas y de 17:00 a 20:00 horas.
Además, la actividad política institucional se detendrá parcialmente. Se han suspendido todos los actos organizados por el consistorio y se ha convocado un Pleno extraordinario para este jueves a las 9:45 horas. En esta sesión, todos los grupos políticos presentarán una moción conjunta de reconocimiento a su figura, un gesto de unidad que busca elevar su legado por encima de las siglas partidistas.
Un legado que transformó la fisonomía urbana
Pérez Casado no fue un alcalde más; fue el segundo edil de la etapa democrática (tras suceder a Fernando Martínez Castellano en 1979) y el responsable de sentar las bases de la Valéncia contemporánea. Su gestión, que se extendió hasta enero de 1989, estuvo marcada por una visión ambiciosa y europea de la ciudad.
Bajo su mandato se gestaron hitos que hoy definen la identidad valenciana:
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El Jardín del Turia: Fue el principal impulsor de convertir el antiguo cauce del río en un pulmón verde, evitando que se transformara en una autopista de camiones, como pretendían planes anteriores.
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El Palau de la Música: Inaugurado en 1987, este proyecto posicionó a Valéncia en el mapa cultural internacional.
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Saneamiento y Urbanismo: Lideró la modernización de los sistemas de alcantarillado y la recuperación de barrios degradados, dotando a la ciudad de infraestructuras básicas que la dictadura había ignorado.
La voz de la actual Corporación
La alcaldesa María José Catalá ha destacado la «entrega absoluta» de Pérez Casado. «Dedicó diez años de su vida a servir a la ciudad en una etapa clave de desarrollo. Su altura de miras permitió que Valéncia transitara hacia la modernidad con paso firme», ha declarado la primera edil, subrayando que la historia de la ciudad no puede entenderse sin su intervención.
Más allá de su faceta local, Pérez Casado fue un intelectual de la política. Doctor en Historia y economista, su compromiso con la democracia lo llevó incluso a escenarios internacionales, como cuando fue nombrado administrador de la Unión Europea para la ciudad de Mostar tras la guerra de Bosnia, demostrando una vocación de servicio público que trascendía fronteras.
Una figura de consenso
A pesar de las naturales discrepancias políticas de su época, la figura de Pérez Casado es recordada hoy con un respeto transversal. Se le atribuye la capacidad de haber gestionado una ciudad que despertaba de un largo letargo, enfrentándose a retos financieros mayúsculos y a la necesidad de construir una administración local transparente y eficiente.
Con su fallecimiento, Valéncia no solo pierde a un exalcalde, sino a uno de sus mejores cronistas y defensores. Los tres días de luto que ahora comienzan son el reflejo de una ciudad que se detiene para mirar hacia atrás y agradecer al hombre que, entre planos y debates, soñó la Valéncia que hoy disfrutamos.
















