CARLET – Una noche de tensión y llamas ha marcado la actualidad en la localidad valenciana de Carlet. Un virulento incendio declarado durante las últimas horas de ayer en un antiguo aserradero abandonado provocó el colapso de parte de su estructura, obligando a los servicios de emergencia a actuar de forma drástica para evitar una tragedia humana. Gracias a la rápida decisión de los mandos de bomberos de desalojar las viviendas más próximas, el derrumbe de una de las fachadas principales sobre la calzada no causó daños personales.
Un operativo de alta complejidad
El aviso entró en la central de emergencias a última hora de la tarde, alertando de una columna de humo negro visible desde diversos puntos de la comarca de la Ribera Alta. Hasta el lugar se desplazó un contingente masivo del Consorcio Provincial de Bomberos de Valencia, compuesto por ocho dotaciones, un sargento, un jefe de sector y un oficial de guardia para coordinar las tareas de extinción.
Desde los primeros minutos, la magnitud del fuego, alimentado por restos de madera y materiales altamente inflamables presentes en las instalaciones del aserradero, planteó un escenario crítico. La intensidad de las llamas debilitó rápidamente los pilares y las vigas de la nave, que ya presentaba un estado de deterioro avanzado debido a su abandono.
La prevención: clave para evitar víctimas
Ante la sospecha fundada de un posible fallo estructural, los responsables del operativo tomaron la decisión de desalojar de forma preventiva cinco viviendas situadas en el perímetro inmediato del aserradero. La incertidumbre se apoderó de los vecinos, quienes abandonaron sus hogares mientras las dotaciones trabajaban intensamente para perimetrar el fuego y evitar que las chispas saltaran a los inmuebles habitados.
«La prioridad absoluta era la seguridad ciudadana. La estructura crujía y las temperaturas eran extremadamente elevadas», señalaron fuentes del operativo. El tiempo terminó dando la razón a los técnicos: horas después de iniciarse el incendio, una de las paredes laterales de la nave se desplomó con estruendo hacia la vía pública. Las imágenes captadas por los efectivos muestran el momento exacto en que toneladas de cascotes y materiales caen sobre la calle donde, poco antes, se situaba el cordón de seguridad.
Noche de guardia y control de rescoldos
Los equipos de extinción han permanecido trabajando en el lugar durante toda la madrugada para refrescar los puntos calientes y asegurar que el resto de la edificación no suponga un peligro adicional. El aserradero, que en su día fue un motor económico de la zona, ha quedado reducido a un esqueleto de hierro y hormigón calcinado.
A pesar de la aparatosidad del siniestro y del derrumbe, el balance final confirma que no ha habido que lamentar daños personales, ni entre los vecinos desalojados ni entre los miembros de los equipos de rescate. Los daños materiales, no obstante, son cuantiosos y afectan tanto a la propiedad industrial como al mobiliario urbano y la calzada tras el desplome.
Próximos pasos
A lo largo de la mañana de hoy, técnicos municipales y peritos de bomberos evaluarán el estado de lo que queda de la infraestructura para determinar si es necesario proceder a una demolición controlada de las secciones que aún permanecen en pie. La investigación sobre el origen del fuego permanece abierta, sin descartarse ninguna hipótesis, dado que la instalación carecía de actividad eléctrica legal y se encontraba en desuso desde hacía años.
Los vecinos de las cinco casas afectadas esperan la autorización de las autoridades para regresar a sus domicilios, una vez que se garantice que el riesgo de nuevos colapsos ha sido totalmente eliminado.


















