La alcaldesa de Valencia ha confirmado como siempre filtrando a uno de sus medios voceros preferidos que «El Ajuntament de Valéncia lo va a retirar por los daños que provoca en la Basílica y estudia instalar un sistema de sombraje compatible con la protección patrimonial del entorno».
Esto es una auténtica barbaridad y de nuevo esconde una media verdad o media mentira.
El toldo cumple la protección patrimonial
El toldo instalado por el consistorio de Rita Barberá cumplía con todas las exigencias patrimoniales, incluso superaba los estándares exigibles para este tipo de instalaciones en la vía pública, ya que se encuentra a gran altura, pero un conflicto con los vecinos de la finca junto de enfrente que aducían podía ser peligroso y donde se ancla el toldo acabó en los Tribunales.
Pasó el gobierno de Ribó y su fobia a la Iglesia hizo que dejara ahí el toldo durante 8 años y ni siquiera optara por la medicación con los vecinos, no era su problema. Ahora, su mejor pupila, María José Catalá hace una huida hacia adelante, elimina el toldo para eliminar el problema con los vecinos, pero lo justifica en que sea compatible con el entorno, ¿desliza que el anterior no lo era?
Una Catalá que no enfrenta los problemas y se cronifican
Vemos de nuevo a una alcaldesa muy débil, desde alcaldía asegurarán con la versión oficial que es por evitar polémicas, pero la realidad es que se comprometió a solucionar este problema como tantos otros que después ha olvidado. Más de tres años en el cargo y por fin toma partida, pero huye por la tangente, desmonta el toldo y acepta a los vecinos y sus exigencias y nos deja a los valencianos son sombra ante el calor estival. al igual que hiciera Ribó.
Catalá es consciente de que así elimina uno de sus quebraderos de cabeza, pero también de que en un entorno monumental la mejor solución es la del toldo tal y como está, y no se permitirá además de antiestéticos poner columnas elevadas para sostener ningún otro toldo.
Después de la chapuza cometida en la calle del Miguelete con el anterior jardín convertido en un estercolero y zona de orines varios, es la nueva chapuza de Catalá en el entorno de la Catedral y la Basílica, y de chapuza en chapuza, consigue ganar tiempo para que lleguen elecciones y justificar un segundo mandato para hacer todo lo que no hizo por olvido o abandono…que ya nos conocemos la jugada alcaldesa…cambie de estrategia.
El origen del problema
El edificio en cuestión está situado justo enfrente de la Basílica, y cabe recordar que el Ayuntamiento hace muchos años pagó una cara rehabilitación que mejoró la fachada y a su vez reforzó para colocar las poleas del toldo. Ante el estado del mismo, en el último gobierno de Rita Barberá se decidió cambiarlo por uno nuevo y una vez hecho el cambio de toldo y los cables, querían por seguridad revisar las poleas y su estado, por ello, comenzaron a picar la fachada junto a las poleas y los vecinos lo rechazaron y paralizaron la obra.
La realidad es que aducían que el viento podía hacer un efecto vela y perjudicar al edificio, pero la innovación tecnológica es que el propio mecanismo incorporaba una estación meterológica que registraba las rachas de viento y ante cualquier incidencia replegaba el toldo de forma inmediata y automática. Al final los vecinos de este caro inmueble se salieron con la suya y Valencia se gastó 300.000€ para nada, pero nunca se han reclamado a los vecinos.
Lo que Barberá inició Catalá lo destroza, es la realidad.
Ahora los vecinos disfrutan de vistas privilegiadas para todos los eventos que se celebran allí, alquilan balcones y hacen negocio, pero su egoísmo hizo que se gastaran 300.000€ para dejar allí el toldo, que nunca se pudo desplegar.
Ahora cabrá preguntar a Catalá por el coste de los trabajos y saber si el toldo se puede reutilizar o está muy dañado y cómo piensa solventar este tema, «Igual Catalá le da una repensaeta de años al igual que con todo lo demás», ya nos tiene acostumbrados…
















