VALÉNCIA. – Hay lugares donde el mapa de España se desdibuja para fundirse en un solo abrazo, y esta semana ese lugar es la plaza exterior del centro comercial Nuevo Centro. El V Encuentro de Centros y Casas Regionales de España ha abierto sus puertas transformando el asfalto en un escenario vibrante de convivencia. Hasta el próximo sábado 31 de enero, los visitantes podrán realizar un viaje sensorial por la geografía nacional sin salir del corazón de Valéncia.
Este encuentro no es solo una feria de muestras; es la materialización de décadas de historia migratoria y afectiva. Las trece entidades participantes actúan como verdaderos custodios de la memoria, puentes culturales que permiten que las raíces de Andalucía, Asturias o Canarias sigan nutriéndose en tierras valencianas. Su labor fundamental va más allá del evento puntual: mantienen vivas las lenguas, los ritmos y las recetas que definen la identidad de sus lugares de origen, enriqueciendo el tejido social de la ciudad con los valores de la hospitalidad y el intercambio cultural.
Excelencia soriana en el Mediterráneo
Uno de los hitos más celebrados en esta edición ha sido el reconocimiento a la Casa de Soria en Valéncia. En un contexto de competitividad y pasión por la cultura propia, esta entidad ha sido distinguida recientemente como el mejor Centro Castellano-Leonés en España. Competir con más de 100 centros repartidos por toda la geografía nacional añade un valor extraordinario a este galardón, que premia la constancia de una comunidad que ha sabido trasladar el alma de las tierras altas de Soria al clima mediterráneo, destacando por su dinamismo y su capacidad de integración.
Tres días de inmersión cultural
El programa del encuentro es un despliegue de energía y color. El escenario principal se convierte en un flujo constante de arte: desde el sonido melancólico de las gaitas del Centro Gallego hasta la alegría desbordante de las jotas del Centro Aragonés (tanto de Valéncia como de Puerto de Sagunto) o el salero de las Casas de Andalucía. No faltan las rondallas, las corales y los bailes tradicionales que, protagonizados por las reinas y representantes de cada delegación, visten el evento de gala.
El recorrido por las casetas permite descubrir la oferta gastronómica y artesanal de rincones tan diversos como Melilla, Cantabria, Murcia, Albacete o Canarias. La presencia del Centro Castellano y Leonés y la Casa de Daimieleños completa un abanico de diversidad que demuestra que la identidad cultural es, ante todo, un patrimonio compartido.
Un legado que perdura
Más allá del corte de cinta y los actos oficiales, lo que realmente define este 5º Encuentro son las conversaciones que surgen entre un plato de hornazo, un dulce canario o un embutido manchego. Es la oportunidad para que las nuevas generaciones de descendientes descubran de dónde vienen y para que los valencianos conozcan de cerca la riqueza de sus vecinos.
Hasta el sábado, la plaza seguirá siendo un hervidero de actividad donde el folclore no se entiende como algo estático del pasado, sino como una herramienta de convivencia viva. En un mundo cada vez más globalizado, estos centros regionales demuestran que mantener la esencia propia es la mejor manera de contribuir a la diversidad común.
















