El presidente del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, volvió a situar el foco político en la gestión de la DANA durante su comparecencia en la comisión de investigación del Congreso, donde insistió en que la catástrofe superó la capacidad de respuesta de todas las administraciones, pero subrayó que el Ejecutivo central eludió asumir el liderazgo que correspondía en una crisis de alcance nacional.
“Nadie estuvo a la altura, pero no todos reaccionaron igual”
Feijóo reconoció fallos generalizados, aunque defendió que la Generalitat Valenciana fue la única institución que acabó asumiendo responsabilidades políticas, en alusión a la dimisión de Carlos Mazón un año después de la tragedia. A su juicio, una salida anticipada habría agravado la inestabilidad institucional y social que vivía la Comunitat.
El debate sobre el liderazgo en la tarde crítica
Uno de los ejes de la sesión fue la ausencia de una dirección clara durante las horas más duras del temporal. Feijóo sostuvo que el Gobierno de Pedro Sánchez tenía la capacidad legal para activar el nivel 3 de emergencia y no lo hizo, pese a que —según afirmó— los indicios apuntaban a una situación excepcional que desbordaba el ámbito autonómico.
Mensajes, contradicciones y presión política
La publicación de los mensajes intercambiados entre Feijóo y Mazón la tarde del 29 de octubre volvió a generar fricciones. El líder popular defendió que esos contactos buscaban conocer la evolución de la emergencia y ofrecer apoyo, y negó haber ocultado información. Sin embargo, varios grupos parlamentarios pusieron en duda la coherencia del relato y reclamaron aclaraciones adicionales.
Señalamamiento a organismos técnicos
Feijóo también apuntó a la Confederación Hidrográfica del Júcar, a la que atribuyó fallos graves de información y coordinación. Según dijo, la falta de datos precisos sobre la evolución de los cauces agravó la toma de decisiones en un momento decisivo.
Un clima político cada vez más tenso
La comparecencia derivó en choques verbales con representantes de otros grupos, obligando a la presidencia de la comisión a intervenir en varias ocasiones. El intercambio evidenció que, más de un año después, la DANA sigue siendo un campo de batalla político, sin un relato compartido ni un consenso sobre responsabilidades finales.
En resumen, Feijóo optó por una estrategia clara: admitir errores colectivos, reivindicar la actuación del PP en la Comunitat Valenciana y situar al Gobierno central en el centro de las críticas por no asumir el control de una emergencia que, a su juicio, exigía una respuesta estatal inmediata.
















