POR REDACCIÓN GASTRONÓMICA Torrent, 02 de febrero de 2026
Mañana, 3 de febrero, el aroma a barro cocido y caldo de cocido lento inundará las calles de Torrent. No es un martes cualquiera; es la festividad de Sant Blai, el día en que el Rossejat torrentí —el tesoro mejor guardado de l’Horta Sud— abandona la intimidad de los hogares para reivindicar su lugar en el mapa de la alta cocina tradicional valenciana.
Bajo el impulso de la alcaldesa Amparo Folgado, el municipio ha iniciado una ambiciosa campaña de promoción que ha llevado este plato a los despachos más influyentes de la Comunitat Valenciana. La estrategia ha sido directa y sensorial: enviar cazuelas humeantes a figuras clave como el President de la Generalitat, Juanfran Pérez Llorca, quien no ha tardado en reaccionar. A través de un video en sus redes sociales, el jefe del Consell ha mostrado la icónica cazuela, animando a todos los valencianos a peregrinar mañana a Torrent para descubrir este «plato único».
Un equilibrio entre lo dulce y lo salado
Lo que diferencia al Rossejat de otros arroces al horno es su complejidad estructural y su audacia sápida. No es solo un arroz; es un ejercicio de arquitectura culinaria que reposa sobre un caldo denso, fruto de horas de cocción de ternera, pollo, gallina y embutidos tradicionales como el blanquet.
Sin embargo, el secreto que fascina a los críticos gastronómicos es su dualidad. El Rossejat incorpora la pelota dulce (elaborada con almendra, azúcar y ralladura de limón), que convive en la cazuela con la pelota de carne y los embutidos. Esta interacción crea un perfil de sabor donde el tostado del arroz —ese rossejat que le da nombre— actúa como puente entre el salado profundo del caldo y el toque cítrico-dulce de la pelota.
«El Rossejat no es solo un plato, es el legado de nuestras familias y nuestra manera de entender la vida», afirma Amparo Folgado. «Queremos que el mundo asocie Torrent con este arroz, igual que ya lo hace con nuestro chocolate».
Más allá del 3 de febrero: Desestacionalizar la tradición
La campaña no solo busca el éxito efímero de una festividad. Con la colaboración de figuras locales como Rigoberto Mora (impulsor del Día del Rossejat) y el histórico Horno La Foyeta, el consistorio busca que este plato sea un reclamo turístico durante todo el año. La meta es clara: convertir la tradición en motor económico.
La oferta para este martes se completa con la III Feria del Chocolate en la Avenida al Vedat y los tradicionales Gayatos de Sant Blai, configurando una experiencia gastronómica 360º que mezcla el crujiente del chocolate local con la untuosidad del arroz.
Una invitación al sentimiento de pertenencia
Para Folgado, esta acción también tiene una vertiente social: «Torrent ha crecido mucho y queremos que los nuevos residentes sientan el Rossejat como algo propio. Es la excusa perfecta para crear orgullo de ciudad».
Con las instituciones volcadas y los hornos a pleno rendimiento, Torrent se prepara para demostrar mañana que, en la Comunitat Valenciana, todavía hay joyas gastronómicas por descubrir que no necesitan estrellas Michelin, sino el calor de una buena cazuela de barro.



















