La Policía Nacional ha detenido en la Vega Baja a un hombre de 31 años, considerado el principal enlace en España de un grupo criminal internacional, acusado de participar en uno de los episodios de violencia más graves registrados en la comarca en los últimos años.
El arrestado está acusado de tentativa de homicidio, allanamiento de morada, lesiones, tenencia ilícita de armas y pertenencia a organización criminal, tras una investigación conjunta entre la Policía Nacional y la Policía Local de Formentera del Segura.
Un asalto que simulaba una operación policial
Los hechos se remontan al pasado mes de julio, cuando seis individuos encapuchados irrumpieron violentamente en una vivienda de Orihuela haciéndose pasar por agentes de la autoridad.
Una vez dentro:
- ataron y amordazaron a las dos víctimas
- las golpearon con objetos contundentes
- las sometieron a torturas prolongadas
- y llegaron a dispararles con armas de fuego
Uno de los hombres recibió impactos en la pierna y en la cabeza.
Dos víctimas al borde de la muerte
Las víctimas fueron localizadas con heridas de extrema gravedad:
- uno fue trasladado de urgencia al Hospital de la Vega Baja, donde tuvo que ser intervenido quirúrgicamente
- el segundo ingresó en estado crítico en el Hospital General de Elche, permaneciendo varios días en la UCI
Los investigadores consideran que los agresores buscaban obtener información, en lo que se trataría de un ajuste de cuentas entre bandas criminales.
El rastro conduce a Formentera del Segura
Las primeras pesquisas llevaron a los agentes hasta Formentera del Segura, donde el detenido tenía fijada su residencia principal pese a disponer de inmuebles en otras localidades cercanas.
Tras semanas de seguimiento, fue arrestado cuando se disponía a abandonar la localidad en su vehículo.
Arsenal intervenido: material propio de comandos criminales
En el registro de su domicilio, autorizado judicialmente, los agentes encontraron un auténtico arsenal:
- pistolas y revólveres simulados
- un subfusil de airsoft
- tres katanas, machetes y cuchillos de gran tamaño
- máscaras antigás y de disfraz
- sirena policial azul
- geolocalizadores
- guantes, bridas, cinta de embalaje y cizallas
- espuma de poliuretano (usada para inmovilizar personas)
Además, se intervinieron botellas de óxido nitroso, presuntamente utilizadas para adormecer a las víctimas, un método muy poco habitual incluso en el crimen organizado.
También drogas y material de control
Junto al armamento se hallaron:
- 14 gramos de marihuana
- 19 gramos de bellotas de hachís
- 77 gramos de hachís
- una balanza de precisión
- numerosos teléfonos móviles
Todo apunta a una infraestructura pensada para operaciones violentas de alta planificación.
El “eslabón nacional” de una banda extranjera
Según la Policía, el detenido era el nexo operativo en España de una organización criminal transnacional especializada en los llamados “vuelcos”: asaltos armados contra otras bandas dedicadas al narcotráfico.
El modus operandi era siempre el mismo:
- el grupo viajaba desde el extranjero
- contactaban con el detenido
- este proporcionaba logística, información y material
- cometían el asalto
- huían inmediatamente del país
Todo ello para dificultar su identificación y captura.
Una banda con alto nivel de peligrosidad
Los investigadores subrayan que el uso de sustancias como el óxido nitroso para inmovilizar víctimas, junto con la simulación de operativos policiales, revela un grado de especialización extremadamente alto.
No se trata de delincuencia común, sino de estructuras criminales profesionales, con capacidad para planificar secuestros, torturas y ejecuciones.
Investigación abierta y más detenciones en camino
El detenido ya ha sido puesto a disposición judicial, pero la operación sigue abierta. La Policía trabaja para:
- identificar al resto del grupo
- reconstruir su red de apoyo
- y esclarecer otros posibles delitos cometidos en España
Los investigadores no descartan nuevas detenciones en las próximas semanas.
Un caso que sacude a la Vega Baja
El suceso ha generado una fuerte alarma social en la comarca, tanto por la brutalidad de los hechos como por el perfil del grupo: bandas extranjeras itinerantes, altamente violentas y con logística estable en territorio español.
Un fenómeno que preocupa especialmente a las fuerzas de seguridad por su creciente presencia en zonas residenciales del litoral alicantino.
















