La cúpula sindical ratifica las movilizaciones tras el fracaso de las negociaciones de última hora con la operadora y el Ministerio. El bloqueo en la negociación del convenio y la falta de compromiso en la tasa de reposición de la plantilla sitúan el diálogo en un punto de no retorno.
MADRID – El sector ferroviario español se prepara para 48 horas de máxima tensión. Tras una reunión maratoniana que se prolongó hasta altas horas de la noche, el Secretariado del Sindicato Ferroviario (SF) ha emitido un veredicto sin fisuras: las huelgas convocadas para los días 10 y 11 de febrero se mantienen de forma irrevocable. La decisión, adoptada por unanimidad, supone un duro golpe a las esperanzas de la administración de evitar el caos circulatorio en una semana clave para la movilidad.
Un frente unido ante la patronal
La unanimidad alcanzada por el órgano ejecutivo del sindicato no es un detalle menor. En el lenguaje sindical, este consenso absoluto señala una cohesión interna que busca proyectar fuerza ante el Ministerio de Transportes y las operadoras públicas. Según fuentes internas, el Secretariado considera que las últimas propuestas recibidas son «insuficientes, vagas y carentes de garantías jurídicas» para los trabajadores.
«No es solo una cuestión de salarios, es una cuestión de supervivencia del modelo ferroviario público», declaraba un portavoz a la salida de la reunión. El sindicato denuncia que el progresivo desmantelamiento de las plantillas en talleres y estaciones está llevando al sistema al límite de su capacidad operativa, lo que repercute directamente en la seguridad y la puntualidad del servicio.
Los ejes del conflicto: más allá del salario
Aunque la actualización salarial acorde al IPC es uno de los puntos calientes, la plataforma reivindicativa del SF abarca tres pilares que consideran innegociables:
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Plan de Empleo y Rejuvenecimiento: El sindicato exige una hoja de ruta clara para la incorporación de nuevos profesionales. La edad media de la plantilla supera los 50 años en áreas críticas, y el SF denuncia que por cada tres jubilaciones apenas se está cubriendo una vacante.
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Jornada laboral de 35 horas: Una reclamación histórica que busca la homogeneización con otros sectores de la administración pública y que, según los representantes de los trabajadores, facilitaría la conciliación y la creación de empleo.
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Freno a las externalizaciones: El mantenimiento de los trenes (el «corazón» del sistema) está siendo derivado progresivamente a empresas privadas, algo que el sindicato ve como una privatización encubierta que precariza el empleo.
Caos previsto en la red ferroviaria
Con la confirmación de los paros, el Ministerio de Transportes ha procedido a decretar los servicios mínimos. Se espera que en los núcleos de Cercanías, donde se concentra el mayor volumen de usuarios, el servicio se reduzca a un 75% en horas punta y apenas un 50% el resto de la jornada. En cuanto a la Alta Velocidad (AVE) y Larga Distancia, se intentará salvar el 72% de los trayectos, dejando a miles de viajeros con billetes cancelados y la obligación de ser reubicados en fechas posteriores.
El impacto no será solo de pasajeros. El transporte de mercancías sufrirá un parón casi absoluto, con servicios mínimos que apenas alcanzan el 25%, lo que podría generar cuellos de botella en los puertos y principales nodos logísticos del país durante los próximos días.
Un escenario de incertidumbre
La ratificación de la huelga deja la pelota en el tejado del Gobierno. Con un Secretariado que ha cerrado filas de forma unánime, la posibilidad de una desconvocatoria «in extremis» parece descartada, a menos que se produzca una oferta de carácter excepcional que incluya compromisos firmados en el Boletín Oficial del Estado.
Por el momento, las estaciones ya han comenzado a informar de las posibles cancelaciones, y el ambiente en los centros de trabajo es de una tensa espera. El 10 de febrero se perfila como el inicio de un pulso que marcará el ritmo de las relaciones laborales en el transporte para el resto del año.
Pero el Ministerio de Transportes había anunciado el fin de la Huelga
El Sindicato ferroviario ha explicado que tras analizar el texto del acuerdo firmado no lo consideran suficiente dado el desgaste del sistema ferroviario español y mañana explicarán su decisión, pero indican que a pesar de lo anunciado por Óscar puente la huelga seguirá mañana martes y el miércoles.
Así, parece que se abona la tesis de un cierre en falso de la crisis con un acuerdo con algunos sindicatos, pero no con el conjunto, que buscaba salir airoso y cerrar en falso este acuerdo, del que demasiados recelan.
















