El Ayuntamiento refuerza el protocolo de protección del patrimonio histórico de Valencia durante las Fallas de 2026
El Ayuntamiento de Valencia ha actualizado el protocolo para proteger el patrimonio histórico y artístico de la ciudad durante las próximas Fallas, en una decisión aprobada hoy por la Junta de Gobierno Local.
El nuevo documento, elaborado por el Servicio de Patrimonio Histórico y Artístico, refuerza las medidas de prevención ante los riesgos que las celebraciones suponen para los principales bienes catalogados, con especial atención a los actos vandálicos y delictivos o incidentes por aglomeraciones.
Entre las novedades más destacadas figura la obligación de vallar todos los inmuebles y monumentos protegidos, “con el fin de establecer distancias de seguridad y evitar daños sobre sus estructuras o elementos ornamentales”, según fuentes municipales. El protocolo también fija criterios claros sobre la instalación de carpas, escenarios, aseos portátiles, puestos de venta y mobiliario urbano en las proximidades de los Bienes de Interés Cultural (BIC) y los Bienes de Relevancia Local (BRL), garantizando el cumplimiento del Catálogo de Bienes y Espacios Protegidos (CBEP) y del Plan Especial de Protección de Ciutat Vella.
Además, se prohíben los anclajes en fachadas y elementos monumentales, así como la colocación de instalaciones que generen humos o calor cerca de los edificios históricos. Estas restricciones afectan especialmente a enclaves emblemáticos como la Lonja de los Mercaderes —Patrimonio de la Humanidad por la Unesco—, el Mercado Central, la Catedral, o las Torres de Serranos y de Quart, todos ellos declarados espacios “libres de ocupación”.
El plan prevé también un refuerzo de la limpieza y la vigilancia en los entornos monumentales. Se elaborarán planos específicos para situar contenedores y urinarios portátiles sin afectar a la imagen urbana ni al valor visual de los monumentos. Una vez finalizadas las fiestas, equipos técnicos municipales llevarán a cabo inspecciones para detectar posibles daños, pintadas o desperfectos.
Durante los días de mayor afluencia, el perímetro de la Lonja de la Seda contará con seguridad privada complementaria, y la Policía Local reforzará su presencia en museos, edificios históricos y puentes monumentales. En puntos sensibles, se retirarán temporalmente cámaras de videovigilancia por riesgo de impacto pirotécnico y se repondrán inmediatamente tras los actos.
El endurecimiento de las medidas llega tras las reiteradas denuncias del Círculo por la Defensa y Difusión del Patrimonio Cultural, una asociación que desde hace años alerta de la vulnerabilidad del patrimonio valenciano en épocas de alta concentración festiva. La entidad ha recurrido en varias ocasiones al Síndic de Greuges, que ya ha emitido media docena de recomendaciones instando al consistorio a reforzar la protección del entorno urbano histórico durante las Fallas, de los monumentos y de sus áreas de protección.
Fuentes del colectivo han valorado positivamente la actualización del protocolo, aunque reclaman que “estas actuaciones preventivas se conviertan en una práctica estructural para todas las festividades y eventos de la ciudad y no se limiten a la semana fallera”. Desde el colectivo ponen de nuevo el foco en la plaza Ciudad de Brujas y en la fachada posterior de los palacios de los Exarchs (BRL), los jardines del antiguo Hospital General (BIC) y las fachadas de algunos edificios como el de las Escuelas Pías de la calle Carniceros (BIC) o los jardines de la catedral de Valencia, recayentes al carrer del Micalet.
Por su parte, la asociación de vendedores del Mercat Central, La Cotorra, ha solicitado al consistorio aclarar si el nuevo protocolo contempla el vallado de las escaleras del edificio durante los días y horarios en que permanezca cerrado al público.
Denuncian que en años anteriores se han difundido imágenes de personas comiendo y bebiendo en los escalones, dejando residuos y manchas en los muros, e incluso utilizando los rincones como urinarios, pese a tratarse de un BIC con el máximo nivel de protección. La entidad pide al Ayuntamiento de Valencia “el mismo cuidado y atención que se dedica a la Lonja o a otros edificios de titularidad municipal, cuya conservación también forma parte del patrimonio común de los valencianos».
Desde el Ayuntamiento de Valencia, por su parte, afirman que el nuevo documento busca precisamente consolidar una política de prevención permanente “que combine la celebración de las fiestas con la preservación del legado patrimonial de Valencia”.


















