VALENCIA | El Ayuntamiento ha iniciado esta semana los trabajos de retirada definitiva del entoldado de la Plaza de la Mare de Déu dels Desamparats, una medida de urgencia tras confirmarse que el sistema actual estaba comprometiendo la integridad de la Basílica de Nuestra Señora de los Desamparados.
La decisión, ratificada por la Junta de Gobierno Local el pasado 23 de enero de 2026, pone fin a años de controversia sobre el impacto de esta estructura en el histórico inmueble.
Un «riesgo para el patrimonio»
El detonante de la retirada ha sido un exhaustivo estudio técnico firmado por el doctor arquitecto Javier Benlloch. Según el informe, el sistema de anclajes y la propia dinámica del toldo estaban provocando filtraciones en la cubierta del templo, generando «peligrosos lavados de las juntas de la cornisa».
Al tratarse de un Bien de Interés Cultural (BIC), la prioridad municipal y eclesiástica ha sido proteger la estructura y los elementos decorativos del interior de la Basílica, que se veían amenazados por humedades y sobrecargas estructurales imprevistas.
«La retirada obedece precisamente a la necesidad de proteger el monumento ante las patologías detectadas en su estructura y cerramientos», señalan fuentes municipales.
Cronología del desmontaje
Los operarios han comenzado ya la primera fase de los trabajos, centrada en la retirada de los cables tensados. El plan de actuación sigue los siguientes pasos:
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Desmontaje de cableado: Fase actual de seguridad.
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Bajada del textil: Descenso controlado de las lonas.
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Traslado: Almacenamiento en depósitos municipales para su posible reutilización en otras zonas de la ciudad.
El objetivo es que la Plaza de la Virgen esté totalmente despejada el 28 de febrero, despejando el entorno justo antes del inicio oficial del mes fallero, siempre que la meteorología lo permita.
12 años sin usarse y más de 300.000€ de coste del toldo
La clave del conflicto se inició con el edificio donde se sustenta el cableado que tras la instalación del nuevo toldo y tras costar más de 300.000€, decidió no permitir se abriera, porque según ellos «podía los días de aire dañar al edificio».
Esta situación generó un conflicto con el Ayuntamiento en los últimos años de gobierno de Rita Barberá. Tras la llegada de Ribó a la alcaldía, la decisión municipal dejar todo como estaba y el toldo sin extender, por lo que durante 8 años nos e avanzó nada en este aspecto.
Ya son 3 años de María José Catalá en la que tampoco se alcanzó nada y finalmente los técnicos de patrimonio han elaborado un informa señalando al toldo plegado ya 10 años como responsable de algunas filtraciones, por lo que finalmente ya está siendo retirado.
Han pasado casi 12 años desde el inicio del conflicto y en 12 años el toldo nuevo nunca fue desplegado, causando problemas a la Basílica. Ahora se deberá estudiar por parte municipal cómo colocar un nuevo sombraje, pero desde hace 12 años no lo hay.
Los dos últimos alcaldes, Ribó y Catalá no han hecho ningún avance en la solución del conflicto con la comunidad de propietarios por lo que finalmente Catalá ha optado por desmontarlo
Hacia un nuevo modelo de sombra
La desaparición del toldo no significa que la plaza renuncie a la protección solar. El Ayuntamiento ya estudia un nuevo sistema de sombraje que cumpla con dos requisitos indispensables:
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Compatibilidad patrimonial: No debe dañar ni anclarse de forma agresiva a edificios históricos.
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Estacionalidad: Que pueda instalarse y retirarse en los meses de mayor insolación sin afectar a la estética del entorno BIC.
Con esta medida, se extingue el convenio que el consistorio mantenía desde 2011 con la Fundación de la Basílica, abriendo una nueva etapa en la gestión de este espacio emblemático de la ciudad.

















