VALÉNCIA. – El calendario ha dictado sentencia y el pulso de la ciudad ha vuelto a acelerarse a 120 decibelios. Valencia ha vivido hoy su primer gran reencuentro con el ritual del fuego en una Plaza del Ayuntamiento que presentaba un aspecto de «no hay billetes». Bajo el cielo azul de este domingo de febrero, la Pirotecnia Valenciana ha sido la encargada de bautizar el asfalto con «Melodia del Túria», un espectáculo que ha servido para que el pueblo valenciano inhale, por fin, el primer humo de las Fallas 2026.
El bautismo de fuego
Para los valencianos, este no es un disparo más. Es el estreno oficial de la «Catedral de la Pólvora». Tras meses de silencio, el olor a pólvora quemada ha vuelto a colonizar el centro histórico, marcando el inicio sentimental de la fiesta. La expectación era máxima: desde primeras horas de la mañana, miles de personas abarrotaban las inmediaciones del consistorio, ansiosas por sentir el temblor en el pecho que solo un disparo en este recinto sagrado puede provocar.
«No es solo ruido, es el aroma que estábamos esperando desde el año pasado. El primer humo en la plaza es el que te dice que ya estamos en Fallas», comentaba un fallero entre la multitud minutos antes de la señal de las Falleras Mayores.
Un estruendo con nombre de río
La firma de Llanera de Ranes, capitaneada por José Manuel Crespo, ha hecho honor al título de su obra: «Melodia del Túria». El espectáculo ha arrancado con una elegancia casi musical, con silbatos y efectos aéreos que han recorrido el perímetro de la plaza como si del cauce del río se tratara.
Sin embargo, la sutileza ha dado paso rápidamente a la potencia característica de Pirotecnia Valenciana. El cuerpo de la mascletà ha destacado por un ritmo ‘in crescendo’ impecable, conectando grupos de fuego terrestre que han hecho vibrar los cimientos de los edificios modernistas de la plaza.
Un final de infarto
El clímax ha llegado con un terremoto final que ha dejado a la plaza sumida en una densa nube blanca —el esperado «primer humo»—. La potencia ha sido tal que el aplauso final ha sido unánime, con el público volcado hacia el balcón del Ayuntamiento para ovacionar a los maestros pirotécnicos.
Este disparo es solo el prólogo de lo que está por venir. Con la Crida esta tarde en las Torres de Serranos, Valencia se declara oficialmente en estado de fiesta, dejando atrás la espera y entregándose de nuevo al dominio de la pólvora.
Ambiente Fallero
Y es que hoy por fin sin aire y con algo más de calorcito al sol hacía»día de fallas» como se dice en el argot valenciano, y eso se ha notado en las actividades de todo el día, pero principalmente en la mascletà con el primer llenazo en la Plaza, y es que la mascletà es un elemento masivo que gusta, y miles de valencianos aguardan horas para disfrutar unos minutos de este espectáculo pirotécnico netamente valenciano.
























