Maria José Catalá inaugura la Lista Negra del patrimonio de Hispania Nostra en Valencia con la desaparecida Alquería de Volante
Hoy mismo, la prestigiosa entidad de defensa del patrimonio de Hispania Nostra ha corroborado el paso de la Lista Roja a la Lista Negra de la Alquería de Volante, propiedad del Ayuntamiento de Valencia desde el año 1977.
Valencia pierde una alquería que databa del siglo XVIII, perdiendo un trozo de historia y de patrimonio municipal, pero lo que más indigna es que la asociación Círculo por la Defensa del Patrimonio solicitó por registro de entrada su catalogación como BRL y que se tomaran medidas tras su incendio y ocupación con chabolas desde hacía años, exigiendo el cumplimiento de la legislación vigente en materia de urbanismo (LOTUP), comsolidando sus muros con elementos de protección.
La respuesta municipal fue que «no se aumentaba su protección porque a pesar de su estado (ya estaba en la lista roja) no «tenía comprometida su supervivencia».
Hace semanas, el fuerte viento derribó gran parte de los muros, habiendo desaparecido gran parte de la estructura y pared exterior sin que su propietario, el Ajuntament de Valéncia de María José Catalá, haya hecho absolutamente nada por proteger esta alquería del siglo XVIII.
Indignación absoluta del Círculo del Patrimonio
El presidente del Círculo por la Defensa y Difusión del Patrimonio Cultural, César Guardeño ha mostrado ha este medio de comunicación su total indignación desde que este diario le notificó la desaparición de esta histórica alquería de Volante.
Lo pero es que transcurridas dos semanas a nadie en el Ajuntament de Valéncia parece importarle esta alquería histórica del siglo XVIII, ni a gobierno ni a oposición, que conocieron estos hechos por este propio diario y han sido incapaces de hacer absolutamente nada, mostrando que a los 33 concejales no les importa nada el patrimonio cultural de los valencianos.
Resumen de la situación
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Hito histórico negativo: La alquería de Volante se convierte en el primer bien de la ciudad de Valencia y de la Comunitat Valenciana en ingresar en la Lista Negra de Hispania Nostra tras su destrucción casi total.
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Inacción administrativa: Pese a estar en la Lista Roja desde finales de 2024 y contar con las recomendaciones del Síndic de Greuges, el actual gobierno de María José Catalá no ejecutó medidas de consolidación urgentes, obligatorias por Ley.
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El desencadenante: Un temporal de viento provocó el derrumbe de más de la 60% de la estructura, que ya estaba herida de muerte por el abandono.
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Responsabilidad sistémica: Si bien el colapso final ocurre bajo la gestión actual, el inmueble ha sufrido la desidia de todos los gobiernos municipales desde 1977, quienes permitieron su degradación estructural durante décadas debido a la más absoluta inacción.
«Réquiem por la Alquería de Volante»
El patrimonio valenciano ha sufrido un golpe irreversible. Por primera vez en la historia de la ciudad, un inmueble ha pasado directamente al olvido oficial: la inclusión de la alquería de Volante en la Lista Negra de Hispania Nostra. Este listado no es una advertencia, es una esquela que certifica la pérdida definitiva de un bien debido a su destrucción o alteración irreversible.
La cronología del desastre es un manual de lo que no debe hacer una administración:
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Aviso Crítico: A finales de 2024, el edificio entró en la Lista Roja. El semáforo estaba en rojo y hoy ha pasado a negro, definitivamente.
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Advertencias Ignoradas: Existían denuncias por registro de entrada y recomendaciones explícitas del Síndic de Greuges solicitando una intervención mínima para evitar el desplome. El gobierno de Catalá prefirió perderse en la burocracia y responder de manera absurda e ilógica.
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El Colapso: La falta de apuntalamiento y protección convirtió unas ráfagas de viento en el verdugo de más del 60% de la estructura.
Resulta paradójico que el actual gobierno municipal, que llegó con la promesa de «salvar el patrimonio», haya presidido este triste hito. Sin embargo, la herida es más profunda. Esta pérdida es el resultado de casi 50 años de indiferencia política. Desde 1977, ningún equipo de gobierno ha movido un dedo con la contundencia necesaria para expropiar o rehabilitar este símbolo de la huerta.
«Mientras unos se parapetan tras legislaturas pasadas y otros presumen de restauraciones selectivas, la alquería de Volante ha muerto por abandono. No es solo un fracaso de gestión actual; es el fracaso de una clase política que ha permitido que el tiempo y el viento hagan el trabajo sucio que ellos no se atrevieron a gestionar. Valencia hoy es un poco menos Valencia.». Apuntan desde el Círculo por la Defensa del Patrimonio.
Hoy no sólo Catalá ha fracasado con este derrumbe, sino que los valencianos hemos fracasado en conjunto por permitir a los políticos mediocres e incompetentes abandonar lo que es nuestro, nuestro patrimonio, nuestra historia, nuestras raíces, réquiem por la alquería, réquiem por la cultura e historia, réquiem por el patrimonio de todos.
El certificado de defunción de la Huerta: Catalá consuma el colapso de la Alquería de Volante















