VALENCIA – El calendario fallero ha marcado una nueva muesca en su cuenta atrás hacia la semana grande. La Falla Río Tajo-Cavite ha inaugurado oficialmente su iluminación ornamental, un evento que trasciende lo meramente estético para convertirse en un símbolo del esfuerzo colectivo de una comisión que, año tras año, busca iluminar el corazón de la Malvarrosa.
El acto, celebrado en la intersección estratégica de la Avenida Malvarrosa con la calle San Juan de Dios, contó con la máxima representación de la fiesta. La Fallera Mayor de Valencia (FMV), acompañada por las componentes de su Corte de Honor, fue la encargada de accionar el mecanismo que transformó la oscuridad de la noche valenciana en un despliegue de luz y color.
Un epicentro de luz en el barrio
La elección del emplazamiento no es casual. La confluencia de la Avenida Malvarrosa con San Juan de Dios se ha erigido históricamente como uno de los puntos neurálgicos de la demarcación. Con el encendido de este año, la comisión de Río Tajo-Cavite no solo cumple con la tradición, sino que refuerza su compromiso con el sector Malvarrosa-Cabañal-Beteró, atrayendo a cientos de visitantes que buscan disfrutar de las decoraciones lumínicas antes de que los monumentos de cartón piedra tomen las calles.
«Este encendido no es solo el inicio de la luz, es el anuncio de que la fiesta ya se vive con intensidad en cada rincón de nuestra demarcación», señalaron fuentes de la comisión durante el evento.
Respaldo institucional y vecinal
El evento no solo reunió a los falleros y falleras de la comisión anfitriona. Al acto acudieron numerosos representantes del sector y del tejido asociativo del barrio, así como una nutrida presencia de vecinos que no quisieron perderse el instante en que las guirnaldas y estructuras LED cobraron vida.
La presencia de la Fallera Mayor de Valencia subraya la importancia de las fallas de barrio en el engranaje global de la fiesta. Tras el encendido, la comitiva oficial realizó un recorrido bajo los arcos luminosos, compartiendo impresiones con los artistas responsables de la instalación y con los miembros de la junta directiva de la falla, quienes destacaron el sacrificio económico y logístico que supone mantener la calidad de estas instalaciones en el actual contexto festivo.
Este año compite con la Falla vecina de la Malvarrosa que lleva años decorando la propia Avenida de la Malvarrosa con años de luz y que hoy mismo encenderá su iluminación.
Hacia la semana grande
Con las luces ya brillando, la Falla Río Tajo-Cavite entra de lleno en su programa de festejos. El éxito de la convocatoria de anoche funciona como termómetro de las ganas de fiesta que se respiran en la ciudad. El color de las bombillas es el preludio del sonido de la pólvora y el aroma del azahar, elementos que en los próximos días terminarán de conformar el paisaje sensorial de Valencia.
La demarcación se prepara ahora para los próximos hitos: la recepción de sus monumentos y la intensa actividad cultural que caracteriza a una de las comisiones más activas del distrito marítimo.


















