VALÉNCIA | Miércoles, 4 de marzo de 2026
El Consorcio Provincial de Bomberos de Valéncia (CPBV) ha dado un paso decisivo en la modernización de la seguridad en las fiestas josefinas. En un contexto donde los fenómenos meteorológicos adversos son cada vez más frecuentes e impredecibles, la entidad dependiente de la Diputació de Valéncia ha presentado esta mañana un nuevo protocolo de actuación técnica. Este documento busca unificar criterios en todos los municipios de la provincia, ofreciendo una hoja de ruta clara para ayuntamientos y comisiones falleras ante las posibles amenazas del viento y la lluvia.
El presidente del Consorcio y diputado provincial, Avelino Mascarell, ha subrayado la importancia de esta medida como una herramienta de «seguridad jurídica y operativa». Según Mascarell, el objetivo es evitar la improvisación que a menudo rodea a las decisiones de suspender actos o evacuar zonas. «Con esta iniciativa reforzamos la coordinación entre las autoridades locales y los servicios de emergencia, garantizando que cada decisión tomada bajo presión climática cuente con un respaldo técnico sólido», ha afirmado durante la presentación.
Niveles de alerta: una respuesta escalonada en el nuevo protocolo
El corazón del protocolo, diseñado por el departamento de Prevención Operativa del Consorcio, reside en un sistema de niveles de alerta vinculados directamente a los boletines oficiales de meteorología. Este sistema permite pasar de una vigilancia ordinaria a escenarios de emergencia de forma graduada.
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Nivel de Vigilancia: Revisión preventiva de anclajes en carpas y estructuras ligeras.
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Nivel de Restricción: Limitación de actos pirotécnicos y refuerzo de perímetros en monumentos de gran altura.
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Nivel de Suspensión: Evacuación de recintos feriales y cancelación de la cremà o desfiles si las rachas de viento superan los umbrales de seguridad establecidos.
El viento: el principal enemigo de la estructura
Uno de los puntos más críticos del informe técnico es la gestión de las rachas de viento. El protocolo establece directrices específicas para la estabilidad de los monumentos falleros, los cuales, debido a su volumen y los materiales empleados, pueden actuar como auténticas velas.
El documento obliga a las comisiones a realizar revisiones exhaustivas de los anclajes y, en casos de riesgo elevado, a la retirada de mobiliario exterior y elementos ornamentales que puedan desprenderse. «No se trata solo del monumento; hablamos de carpas, torres de iluminación y vallas que, en condiciones de viento fuerte, se convierten en proyectiles potenciales«, señalan desde el departamento técnico.
La lluvia y la complejidad de la ‘Cremà’
A diferencia de lo que se podría pensar, la lluvia no solo supone una molestia para los visitantes, sino un riesgo estructural grave. El protocolo advierte que la acumulación de agua en los materiales porosos de las fallas (cartón, madera y poliestireno) aumenta significativamente el peso de la estructura, pudiendo provocar colapsos inesperados antes de la quema.
Para la noche de la cremà, el Consorcio ha previsto perímetros de seguridad dinámicos. Si el terreno está saturado de agua o el monumento ha ganado peso por la lluvia, la distancia de seguridad entre el fuego y el público se ampliará automáticamente para prevenir accidentes por desprendimientos térmicos o caídas de la estructura hacia el exterior del vallado.
Prevención y responsabilidad compartida con un nuevo protocolo
Más allá de la meteorología, el texto incluye un manual de buenas prácticas sobre el uso de acelerantes y combustibles. El Consorcio busca profesionalizar aún más el momento del encendido, dictando pautas sobre la organización del equipo encargado de iniciar el fuego para minimizar riesgos de deflagraciones.
Mascarell ha concluido recordando que la prevención es un trabajo de 365 días: «Este protocolo es el resultado de meses de planificación. La colaboración entre bomberos, ayuntamientos y falleros es el único camino para que la fiesta sea recordada por su esplendor y no por incidentes evitables».
Con este nuevo marco normativo, la provincia de Valéncia encara su semana grande con una red de seguridad más robusta, preparada para proteger una tradición que, en 2026, sigue demostrando su capacidad de adaptación a los nuevos tiempos.
















