MADRID – España se enfrenta a su mayor desafío energético desde la crisis de 2022. En apenas siete días tras el inicio de las hostilidades abiertas en Irán, el mercado de los carburantes y el gas natural ha entrado en una espiral de volatilidad que ya se nota en los bolsillos de los ciudadanos y en los indicadores macroeconómicos del país.
El surtidor, en máximos de dos años
El incremento del crudo Brent, que ha roto la barrera de los 110 dólares por barril debido a la inestabilidad en el Estrecho de Ormuz, ha tenido un efecto inmediato en las estaciones de servicio españolas. Aunque la subida media ponderada se sitúa en torno al 12% semanal, en puntos logísticos clave y gasolineras de grandes ciudades se han registrado incrementos de hasta un 30% en productos específicos como el Diésel Premium.
«Llenar el depósito hoy cuesta, de media, 15 euros más que el lunes pasado».
Advierten las asociaciones de consumidores. El temor a un desabastecimiento global ha provocado un efecto de anticipación en los precios que no se veía en años.
El Gas: España, entre Argelia y el Atlántico
La mayor preocupación, no obstante, reside en el gas natural. Con una subida del 60% en los mercados mayoristas internacionales, España observa con lupa sus rutas de suministro. A diferencia de la crisis ucraniana, donde el problema era el gas ruso por tubería, aquí el conflicto afecta a las rutas marítimas.
Actualmente, el mapa del gas en España ha dado un vuelco estratégico:
-
Estados Unidos como principal garante: EE.UU. se ha consolidado como el primer proveedor de España, cubriendo cerca del 45% de la demanda nacional mediante buques metaneros. La seguridad de estas rutas atlánticas es la mayor garantía de suministro para la península.
-
El cordón umbilical argelino: Argelia sigue siendo una pieza fundamental, aportando aproximadamente un 30% del gas a través del gasoducto Medgaz. Aunque el flujo es estable, la tensión geopolítica en el norte de África por el alineamiento de los bloques internacionales mantiene en alerta al Gobierno español.
-
El factor Catar: Este es el punto más crítico. Las rutas procedentes de Catar han quedado prácticamente bloqueadas por el conflicto, obligando a los barcos a circunnavegar África, lo que encarece los fletes y retrasa las entregas.
Un escudo de regasificación
A pesar de la alarma, el Ministerio de Transición Ecológica ha lanzado un mensaje de calma. España cuenta con la mayor red de plantas de regasificación de Europa, lo que le permite una flexibilidad de la que carecen sus vecinos comunitarios. «No hay riesgo de desabastecimiento físico, pero el precio es una variable que no podemos controlar totalmente», señalan fuentes del sector.
El impacto en la factura de la luz, aunque amortiguado por las renovables (que en esta época del año cubren más del 50% de la generación), empezará a notarse en las próximas liquidaciones si el precio del gas no desciende de los 65 €/MWh.
Perspectivas
Si el conflicto en Irán se prolonga más de 15 días, los analistas prevén que el Gobierno deba recuperar medidas de choque, como las bonificaciones directas al combustible o nuevas exenciones fiscales, para evitar que el consumo interno se desplome y la inflación rompa la barrera del 4%.















