VALENCIA | El Partido Popular de la Comunitat Valenciana (PPCV) ha vuelto a ser el blanco de la radicalidad. La sede regional de la formación en Valencia ha amanecido este 1 de abril con nuevas pintadas vandálicas firmadas por Arran, la organización juvenil vinculada a la izquierda independentista catalana y a las CUP. Este nuevo episodio se suma a una larga lista de agresiones contra los populares, evidenciando un escenario de total impunidad para los grupos extremistas que operan en la autonomía.
Un mensaje de odio en pleno centro de Valencia
En esta ocasión, la fachada ha sido marcada con el lema «Trans en lluita, terra de tothom», una consigna que, bajo la apariencia de reivindicación social, esconde un lenguaje de odio dirigido directamente contra las instituciones democráticas y el principal partido de la oposición.
Desde la dirección del PPCV, su secretario general, Carlos Gil, ha sido tajante al calificar estos hechos no como libertad de expresión, sino como una herramienta de crispación social. «No podemos permitir que el vandalismo se convierta en la norma ni que estos colectivos sigan campando a sus anchas por nuestras calles», ha aseverado Gil tras inspeccionar los daños.
Escalada de tensión e impunidad
El dirigente popular ha denunciado que el acoso sistemático a las sedes del PP en la Comunitat Valenciana responde a una estrategia organizada por grupos vinculados al independentismo catalán. Según el partido, la falta de consecuencias legales contundentes ante estos actos vandálicos solo sirve para alimentar la intolerancia y la división.
«Se trata de un nuevo acto de coacción por parte de quienes pretenden imponer su ideología mediante el ataque. En una democracia real, el odio no puede tener espacio, y mucho menos quedar sin respuesta», concluyó el secretario general.
El independentismo catalanista de ARRAN ataca y vandaliza la sede del PPCV en Valencia
Exigencia de una condena unánime
El PPCV ha hecho un llamamiento urgente al resto de fuerzas políticas para que abandonen la ambigüedad y condenen de forma explícita este nuevo ataque. Para los populares, el silencio ante la violencia política de grupos como Arran solo contribuye a degradar la convivencia y a validar métodos que chocan frontalmente con el respeto y la libertad que el PP defiende en la región.
¿Por qué no actúa la Fiscalía por delitos de odio?. ¿Y la Delegada del Gobierno no hace nada para acabar con este lenguaje de odio y de crispación social?. Juzguen ustedes mismos…
















