VALENCIA – En el marco del 38º Congreso Nacional de la Sociedad Española de Radiología Médica (SERAM), celebrado en el Palacio de Congresos de Valencia, la comunidad médica ha lanzado un mensaje contundente: el cribado de cáncer de pulmón no es solo una opción clínica, sino una necesidad urgente para el sistema sanitario español. Según los expertos torácicos, la implementación de programas de detección precoz mediante tomografía computarizada (TC) de baja dosis tiene el potencial de transformar radicalmente el pronóstico de una enfermedad que, a día de hoy, sigue siendo sinónimo de diagnóstico tardío.
La realidad actual es preocupante. Según los datos presentados en el congreso, la supervivencia global a cinco años del cáncer de pulmón se sitúa apenas en el 20%. El factor determinante de esta cifra es el tiempo: en torno al 80% de los casos se diagnostican en estadios avanzados, cuando las opciones terapéuticas son limitadas y la cirugía curativa ya no es una posibilidad viable.
Un cambio de paradigma: del 20% al 90% de supervivencia
El Dr. Estanislao Arana y la neumóloga Dra. Encarnación Martínez, figuras clave en el programa International Early Lung Cancer Detection Program (IELCAP) en la Fundación IVO, han compartido resultados esperanzadores que contrastan con la media nacional. En entornos donde se aplica el cribado, la supervivencia a cinco años de los pacientes diagnosticados escala hasta el 90%, alcanzando un impresionante 98.5% en aquellos detectados en estadio I.
«El cribado permite identificar la enfermedad en fases iniciales, cuando la cirugía puede ser potencialmente curativa y cambiar de forma radical el pronóstico del paciente», afirma el Dr. Arana. Incluso en casos donde el tumor resulta no resecable, la detección temprana permite que la supervivencia supere el 70% a los cinco años, gracias a intervenciones menos agresivas y más dirigidas.
España ante el reto del Programa Cassandra
Mientras países como Estados Unidos (a través de Medicare), Japón o Australia ya han integrado estos programas, Europa avanza a distintas velocidades. Reino Unido y Estonia ya cuentan con planes nacionales, y Alemania se sumará en 2026. En España, el camino ha comenzado con el programa piloto Cassandra, una iniciativa que busca evaluar la factibilidad de un programa nacional de cribado en nuestro territorio.
Sin embargo, los especialistas advierten sobre las limitaciones de los criterios actuales. «Más del 40% de los pacientes con cáncer de pulmón no habrían sido aceptados en un cribado siguiendo los criterios convencionales del USPSTF estadounidense», explican los doctores del IVO. Factores como no haber fumado nunca (que representa entre el 10% y el 20% de los casos), ser fumador pasivo o tener una carga oncológica familiar importante quedan a menudo fuera de los protocolos estándar por una cuestión de costes. La Dra. Martínez subraya la importancia de «individualizar los criterios de inclusión según la población y los medios disponibles».
El impacto económico: «Detectar antes para gastar mejor»
Uno de los argumentos de mayor peso presentados en la SERAM es la rentabilidad económica. Existe una falsa percepción de que el cribado es un gasto inasumible; no obstante, los radiólogos sostienen que los costes de las pruebas se compensan con creces al evitar los carísimos tratamientos de los estadios avanzados (inmunoterapias de larga duración, hospitalizaciones recurrentes y cuidados paliativos).
La rentabilidad es mayor cuanto mayor es la tasa de detección, especialmente en grupos de alto riesgo por edad y tabaquismo. En términos de gestión pública, el cribado se presenta como una inversión que optimiza los recursos de la sanidad pública al desplazar el gasto del tratamiento paliativo hacia la curación efectiva.
El radiólogo como eje central y la cautela ante la IA
El éxito de estos programas no depende solo de la tecnología, sino de la pericia humana. La precisión en la lectura de las imágenes es el «cuello de botella» que determina la eficiencia del sistema. El radiólogo torácico es quien debe discriminar hallazgos relevantes de incidentales, minimizando los falsos positivos que podrían derivar en pruebas invasivas innecesarias.
«La calidad del cribado depende en gran medida del liderazgo radiológico», señala el Dr. Arana.
Respecto a la Inteligencia Artificial, el tono en el congreso ha sido de cautela profesional. Aunque se reconoce que las nuevas herramientas actuarán como apoyo, el Dr. Arana es tajante: «Todavía no vemos una herramienta de IA que nos ayude realmente de forma autónoma; no sustituyen el juicio clínico experto».
Conclusión
El 38º Congreso de la SERAM cierra con una conclusión clara: la radiología es el pilar sobre el que se sustenta el éxito de la lucha contra el cáncer de pulmón. Para los especialistas, avanzar hacia programas estructurados es un imperativo ético y financiero. Detectar a tiempo no solo es una cuestión de técnica médica, sino la diferencia entre la vida y la muerte para miles de ciudadanos que, de otro modo, llegarán al hospital cuando ya sea demasiado tarde.















