ARAS DE LOS OLMOS (VALENCIA) – La ciencia y la divulgación astronómica en la Comunitat Valenciana han sufrido un revés histórico. El pasado 29 de marzo, alrededor de las 8:20 horas, un incendio declarado en el Centro Astronómico del Alto Turia (CAAT), situado en el municipio de Aras de los Olmos, afectó de forma crítica al edificio Ángel Flores. Las instalaciones, propiedad de la Asociación Valenciana de Astronomía (AVA), han quedado parcialmente en ruinas, dejando un rastro de destrucción que afecta tanto a la estructura arquitectónica como a instrumentos de incalculable valor científico.
Un golpe al corazón de la observación espacial
El incendio se propagó con una rapidez inusitada. En cuestión de minutos, las llamas y una densa columna de humo negro envolvieron el observatorio, uno de los referentes de la astronomía amateur a nivel nacional e internacional. Los daños materiales son masivos: el fuego ha inutilizado varios telescopios de alta precisión, herramientas fundamentales para la investigación del cosmos.
Entre las pérdidas más dolorosas para la comunidad científica se encuentra un telescopio PlaneWave CDK17, una montura PARAMOUNT ME y una cámara astronómica de alta gama QHY600-PH-M. Estos equipos no solo representaban una inversión económica considerable, sino que eran la pieza central de programas de vigilancia espacial dedicados a la detección y seguimiento de NEOs y PHAs (objetos y asteroides potencialmente peligrosos para la Tierra).
Además del equipo de investigación, la labor pedagógica del centro también se ha visto truncada. Otros tres telescopios de tipo Dobson de gran apertura, destinados habitualmente a tareas de divulgación y observación popular, han quedado totalmente inservibles.
El efecto silencioso y corrosivo del humo
Si bien el fuego directo causó estragos, el impacto más insidioso ha sido provocado por el hollín corrosivo. Según informan desde la AVA, el humo ha deteriorado el aluminizado de los espejos de todos los telescopios que se encontraban en el edificio. Este fenómeno químico ha dejado las ópticas completamente inoperativas, lo que obliga a una restauración técnica profunda o a la sustitución total de las piezas, un proceso extremadamente costoso y delicado.
A nivel estructural, el edificio Ángel Flores presenta un panorama desolador. Las paredes, techos y la emblemática cúpula están completamente ennegrecidos por el humo. El sistema eléctrico ha colapsado y parte del suelo de madera de la planta superior ha sido devorado por las llamas, lo que hace que el acceso sea limitado y requiera una intervención integral de reconstrucción y limpieza.
Un futuro de «decenas de miles de euros»
La Asociación Valenciana de Astronomía estima que el coste de la recuperación ascenderá a varias decenas de miles de euros. «Este observatorio no solo es un espacio de investigación, sino también un lugar de encuentro para la educación y la pasión por el cielo de todos los valencianos», han manifestado desde la organización, subrayando el valor emocional y social de la infraestructura.
A pesar de la magnitud del siniestro, el equipo humano del CAAT no se ha rendido. Durante las últimas semanas, voluntarios y miembros de la asociación han trabajado intensamente en la retirada de escombros, la reparación de urgencia de la red eléctrica y la evaluación de los materiales que aún podrían salvarse. El objetivo es planificar una vuelta progresiva a la actividad, aunque reconocen que el camino será largo y complejo.
Llamamiento a la solidaridad ciudadana
Para sufragar los gastos de reconstrucción y reponer el equipo científico, la AVA ha lanzado una campaña de crowdfunding a través de la plataforma GoFundMe. Bajo el lema «Ayúdanos a recuperar el Centro Astronómico del Alto Turia», la asociación busca el apoyo de instituciones y ciudadanos particulares para que Aras de los Olmos vuelva a ser el faro que vigila las estrellas en el Mediterráneo.
La información detallada sobre cómo colaborar, así como vídeos que muestran el alcance del siniestro, están disponibles en el portal oficial de la asociación. El cielo de Valencia espera recuperar pronto sus «ojos» en el Alto Turia.






















