MADRID, 20 de abril de 2026 – La soberanía alimentaria y el derecho a la información de millones de ciudadanos europeos se enfrentan mañana a una prueba de fuego. En el marco del Consejo de la Unión Europea, los ministros de Asuntos Exteriores se citan para votar una legislación que, de prosperar, eliminaría la obligatoriedad de etiquetar los alimentos que contienen Nuevas Técnicas Genómicas (NTG), conocidos como «nuevos organismos modificados genéticamente (OMG)».
Esta propuesta legislativa ha provocado la movilización sin precedentes de una coalición de 52 organizaciones europeas de diversos sectores, incluyendo a la Federación de Consumidores y Usuarios CECU y Amigas de la Tierra en España. La alianza denuncia que la desregulación prevista dejaría en la oscuridad al 94% de las nuevas variedades editadas genéticamente, privando a agricultores y consumidores de su capacidad de elección.
Un retroceso en los derechos del consumidor
Durante más de dos décadas, la ciudadanía europea ha manifestado un rechazo sistemático a los transgénicos. Según encuestas recientes, más del 85% de la población exige que cualquier presencia de OMG en los alimentos sea notificada de forma clara en el etiquetado. Sin embargo, el proyecto de ley actual pretende clasificar a las NTG de «Categoría 1» como equivalentes a las plantas convencionales, eximiéndolas de evaluaciones de riesgo, trazabilidad y, lo más crítico, del etiquetado obligatorio.
Eduardo Montero, responsable de Alimentación de CECU, ha expresado su profunda preocupación ante la postura del Gobierno de España: «Este es un día oscuro para las personas consumidoras en Europa. Todo apunta a que el ministro Albares votará a favor de eliminar esta transparencia. No se trata solo de quitar una etiqueta, sino de arrebatarnos la libertad para decidir qué ponemos en nuestra mesa».
La campaña «Blacked-Out Ingredients»
Como respuesta a la opacidad institucional, la campaña internacional Blacked-Out Ingredients ha logrado un impacto masivo en apenas 12 semanas. Con la firma de más de 500.000 personas y una presencia activa en 18 países de la UE, la iniciativa busca visibilizar lo que la industria agroindustrial pretende ocultar.
Desde la coalición señalan que la desregulación solo beneficia a los grandes grupos biotecnológicos, abriendo mercados lucrativos mediante patentes de rasgos vegetales, mientras se ignora el principio de precaución. «No existe justificación para reducir la transparencia. Tenemos derecho a decidir qué consumimos por nuestra salud y la del planeta», afirma Andrés Muñoz, responsable de Soberanía Alimentaria de Amigas de la Tierra.
Cronograma legislativo y riesgos técnicos
El marco normativo vigente en la UE es uno de los más garantistas del mundo, exigiendo trazabilidad estricta para cualquier OMG. La nueva propuesta divide las plantas editadas en dos categorías:
-
Categoría 1: Plantas con menos de 20 modificaciones de ADN. Estas quedarían totalmente fuera del radar del consumidor.
-
Categoría 2: Plantas con modificaciones complejas que mantendrían ciertos controles.
Tras el acuerdo provisional alcanzado en el diálogo tripartito en diciembre de 2025, la votación de mañana en el Consejo es el penúltimo paso antes de que el texto llegue al pleno del Parlamento Europeo la semana del 18 de mayo. Las organizaciones advierten que, de no frenarse ahora, el derecho a saber «qué contiene lo que comemos» podría desaparecer de los lineales de los supermercados europeos antes de finalizar el año.
















