La movilización de Acció Cultural, marcada por la presencia de colectivos independentistas catalanes, culmina con pintadas frente a las Torres de Serranos y reproches cruzados entre manifestantes.
VALENCIA | 26/04/2026
La capital del Turia vivió este sábado una de las jornadas del 25 d’Abril más convulsas de los últimos años. Lo que tradicionalmente se convoca como una marcha en defensa de la lengua y la cultura catalana, bajo el paraguas de Acció Cultural del País Valencià (ACPV), derivó en esta ocasión en un escenario de reivindicaciones soberanistas radicales y actos vandálicos que han despertado la indignación de gran parte de la sociedad valenciana.
Bajo el lema «Davant les agressions, som la força del país», la manifestación arrancó en la Plaza de San Agustín con una estética dominada por las banderas esteladas. Sin embargo, el protagonismo no recayó únicamente en las consignas contra el actual Gobierno autonómico, sino en la actuación de grupos llegados desde Cataluña que marcaron el ritmo ideológico de la tarde.
Trajeron la «flama de la llengua catalana» y tras ella gritos de «bote, bote, bote, español el que no bote», con referencia a su entelequia de países inventados y su genocidio cultural que busca aniquilar la Lengua y Cultura Valencianas.
Destacada presencia de Ómnium Cultural Catalán en la manifestación del Cap i Casal que volvió a llenarse con gente venida de Cataluña y personas afines al independentismo.
Tensión con los «grupos de fuera»
La presencia de comités independentistas catalanes se hizo notar desde el inicio. Estos grupos, que se desplazaron a Valencia en autobuses fletados para la ocasión, no se limitaron a participar en la marcha, sino que protagonizaron diversos episodios de tensión en las calles aledañas al recorrido. Según informaron varios testigos y ciudadanos que transitaban por el centro, estos activistas se dedicaron a recriminar a los valencianos su supuesta «tibieza» ante el Estado español.
Con gritos de «despertad» y críticas a la «falta de compromiso revolucionario» de los manifestantes locales, estos sectores foráneos generaron momentos de evidente incomodidad. Los reproches, dirigidos incluso a sectores del nacionalismo valenciano moderado, buscaban importar una narrativa de confrontación directa que dista de la realidad política de la Comunidad Valenciana, provocando pequeños altercados dialécticos que obligaron a intervenir a los servicios de orden de la propia organización.
Vandalismo frente a las Torres de Serranos
El episodio más grave, no obstante, se registró al término de la manifestación oficial. Un núcleo de estos activistas radicales se desplazó hacia la zona de las Torres de Serranos, concretamente a la emblemática plaza donde cada año se celebra la Crida de las Fallas. En un acto que ha sido calificado por las autoridades locales como un «atentado al decoro de la ciudad», los manifestantes realizaron una extensa pintada sobre el suelo de la plaza con proclamas en favor de los Países Catalanes y contra las instituciones valencianas.
La acción, que dejó el pavimento manchado de pintura fresca en uno de los puntos con mayor valor patrimonial y turístico de la ciudad, ha sido interpretada como una falta de respeto a los símbolos locales. «Es inadmisible que grupos que vienen de fuera se dediquen a ensuciar Valencia para soltar sus consignas políticas», lamentaba un vecino de la zona de Ciutat Vella mientras observaba los restos del acto vandálico.
Igualmente pasearon por el centro de Valencia, en grupos, gritando por los «Países catalanes» y produciendo reproches entre los viandantes, que generó algún foco de conflicto, ya que la presencia de Policía Nacional era escasa en la zona, campando a sus anchas los manifestantes, como se pudo comprobar.
Reacciones políticas e institucionales
La respuesta del Ayuntamiento de Valencia no se ha hecho esperar. Fuentes municipales han confirmado que se ha interpuesto una denuncia y que la Policía Local está revisando las cámaras de videovigilancia para identificar a los responsables de las pintadas.


















